NE Cumpa López y col. La mujer en Cirugía. Rev Argent Cirug 2020;112(1):30-42
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Introducción
Wall Street Journal en 1986, en los Estados Unidos. El
arꢁculo describía las barreras invisibles a las que se ven
Afortunadamente, la mujer ha escalado posi- expuestas las mujeres trabajadoras altamente cualifi-
ciones profesionales que ꢀempo atrás eran imposibles cadas que les impedían alcanzar los niveles jerárquicos
de alcanzar debido a las limitaciones sociales y cultura- más altos en el mundo de los negocios, independiente-
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les con las que debía enfrentarse.
mente de sus logros y méritos .
El techo de cristal está construido sobre la base
Hoy se esꢀma que, en la Facultad de Medicina
de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el 82% de la de rasgos que son diꢃciles de detectar, por eso se lla-
matrícula corresponde a estudiantes mujeres .
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ma de cristal. Esta barrera invisible aparece cuando las
Para tomar la decisión de realizar una residen- mujeres se acercan a la parte superior de la jerarquía y
cia quirúrgica, la mujer ꢀene que considerar diversos se les bloquea la posibilidad de avanzar en su carrera
factores: la dificultad de ingresar en un mundo domi- profesional hacia cargos de nivel gerencial y ejecuꢀvo.
nado generalmente por hombres. Una vez dentro de la
residencia quirúrgica, los obstáculos a los que tendrá 3. Discriminación de género
que enfrentarse van desde discriminación de género,
embarazo y familia, inequidad salarial hasta hosꢀga-
La discriminación e inequidades de género
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miento sexual .
subsisten. En las especialidades quirúrgicas abundan
El problema objeto de este arꢁculo se relacio- las solicitudes del género masculino, siendo menores
na con el cambio en el perfil de género de profesionales las del femenino, por lo que la relación hombre-mujer
médicos que ingresan a residencias de Cirugía.
es en gran medida a favor del hombre.
Es cierto que el número de cirujanas en la Ar-
La idea de la resistencia ꢃsica como un requeri-
genꢀna ha aumentado hasta equipararse con el de los miento para la cirugía es, en realidad, una construcción
hombres. Tradicionalmente, la cirugía ha sido una espe- histórica que refleja el modelo patriarcal impuesto por
cialidad “de hombres” pero, con el ꢀempo, la creciente décadas. Biológicamente la mujer no ꢀene menos resis-
incorporación de mujeres ha puesto en cuesꢀón estos tencia ꢃsica que el hombre. La cirugía no requiere fuer-
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peldaños que limitan su desarrollo profesional .
za ꢃsica, sino toma de decisiones, capacidad intelectual
El objeꢀvo de esta invesꢀgación fue explorar y habilidades motoras.
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las barreras que enfrentan las mujeres cirujanas en su
carrera laboral en la República Argenꢀna, tales como:
4. Embarazo
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. Rigidez en la estructura de los programas de residen-
La edad para la formación académica como es-
pecialista oscila entre los 26 y 36 años, por lo que en
cualquier etapa de la carrera puede presentarse un em-
cias quirúrgicas y de los Servicios Quirúrgicos
Las residencias quirúrgicas siguen siendo de barazo. La posibilidad de embarazo limitaría el ingreso
predominio masculino, mientras que la mayoría de las a una especialidad quirúrgica o reduciría la promoción
restantes residencias ꢀenen mayor predominio de mu- ante la eventual solicitud de licencias por embarazo y
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jeres .
lactancia . Mientras solo el 10,9% de las mujeres ame-
Las estructuras organizacionales se han incre- ricanas ꢀene problemas de ferꢀlidad, estos se pre-
mentado a favor de hombres solteros u hombres con sentaron en hasta un 32% de las cirujanas. Es lógico,
parejas que los apoyen en casa, permiꢀéndoles dedicar consecuentemente, que solo un 11,9% de esas mujeres
más ꢀempo a su trabajo. Las horas dedicadas al trabajo recurran a técnicas de reproducción asisꢀda y hasta un
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hospitalario son diꢃcilmente compaꢀbles con la vida de 27% del grupo de cirujanas ꢀenen que hacerlo .
madre y esposa.
La exposición a agentes nocivos externos como
Esta rigidez en los programas de las residen- anestésicos, radiaciones, sangre y secreciones es ma-
cias quirúrgicas se traslada a las estructuras organiza- yor en las especialidades quirúrgicas. La ferꢀlidad de la
cionales de los Servicios Quirúrgicos, reforzando dicha mujer puede afectarse, así como también una mayor
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incompaꢀbilidad entre la vida familiar y la vida profe- frecuencia de embarazos de alto riesgo y abortos .
sional.
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. Hosꢁgamiento sexual
Durante la residencia quirúrgica son comunes
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. Falta de promoción en posiciones direcꢁvas
En general, los puestos direcꢀvos son ocupa- los comentarios alusivos a la sexualidad, lo que puede
dos por hombres en un alto porcentaje, pese a que las terminar en proposiciones incómodas para quien quie-
mujeres representan la mitad de la población mundial . re llevar al margen su vida personal.
En ocasiones, las mujeres son percibidas con menor ha-
bilidad para el liderazgo y la competencia.
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Las diferencias observadas entre hombres y
mujeres por profesionales de las escuelas de medicina
El término “techo de cristal” («glass ceiling de las Universidades de Boston, Harvard y del Centro
barriers») apareció por primera vez en un arꢁculo del de Invesꢀgación Murray de Cambridge, Massachussets,