Arꢁculo original | Original arꢀcle  
314  
Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325 - hꢀp://dx.doi.org/10.25132/raac.v113.n3.1588  
Fístula biliopleural postraumática: serie de casos de una complicación muy poco  
frecuente  
Post-traumaꢀc pleurobiliary fistula: a case series of a rare complicaꢀon  
Ignacio Sastre , Luis E. Moulin , Camila Baꢀu , Gustavo Theiler , Bruno Moroni , Héctor Francia  
Servicio de Cirugia RESUMEN  
General y Mixta,  
Hospital Provincial José Antecedentes: la ꢀstula biliopleural (FBP) es una complicación poco común del traumaꢁsmo torácico-  
María Cullen, Santa Fe. abdominal que se confirma demostrando la presencia de bilis en el líquido pleural.  
Argenꢁna Objeꢀvo: analizar el manejo y tratamiento realizado de las ꢀstulas biliopleurales producto del  
traumaꢁsmo torácico-abdominal abierto y los resultados, comparar con la literatura y proponer  
Los autores declaran no  
algoritmo de tratamiento.  
tener conflictos  
Material y métodos: trabajo retrospecꢁvo y descripꢁvo mediante la revisión de 5688 historias clínicas  
de interés.  
de pacientes, de los cuales 614 tenían compromiso de la región torácica abdominal, en el Hospital  
Conflicts of interest  
José María Cullen, Santa Fe, Argenꢁna, Centro de Trauma Nivel 1, en el período comprendido entre  
enero de 2010 y enero de 2016. Se analizaron los datos demográficos, cinemáꢁca del traumaꢁsmo,  
None declared.  
Correspondencia diagnósꢁco, tratamiento y evolución.  
Correspondence: Resultados: se encontraron 7 casos de FBP. Todos fueron varones jóvenes con traumaꢁsmo abierto.  
Ignacio Sastre,  
Se realizó drenaje pleural como tratamiento inicial en 4 casos; en 2, drenaje pleural y laparotomía  
exploradora y en 1 toracotomía de urgencia. Dos casos resolvieron solo con el drenaje pleural. En  
5
casos se efectuó drenaje de la vía biliar mediante colangiopancreatograꢀa retrógrada endoscópica  
con esfinterotomía. En 2 de ellos, además, se colocó un stent biliar. Dos de los 5 necesitaron drenaje  
percutáneo. Por úlꢁmo, 2 casos requirieron toracotomía y 1 de estos, pleurostomía abierta. Todos  
resolvieron la afección con morbilidad aceptable, sin mortalidad.  
Conclusión: en la prácꢁca quirúrgica actual, la amplia disponibilidad de endoscopia intervencionista  
ha mejorado el enfoque invasivo mínimo para el manejo de las ꢀstulas biliopleurales. Se reserva el  
manejo quirúrgico para aquellas que no responden al tratamiento invasivo mínimo o para las ꢀstulas  
complicadas, o para ambas.  
Palabras clave: ꢁstula, ꢁstula biliar, trauma, drenaje, pleura.  
ABSTRACT  
Background: Pleurobiliary fistula is a rare complicaꢁon of thoraco-abdominal trauma that is confirmed  
by the presence of bilirubin in pleural fluid.  
Objecꢀve: The aim of this study is to analyze the management and treatment performed to paꢁents  
with pleurobiliary fistula due to penetraꢁng thoracoabdominal injury and their results, compare them  
with the published literature, and propose a treatment algorithm.  
Material and methods: For this descripꢁve and retrospecꢁve study, we reviewed 5688 medical  
records of paꢁents admiꢂed to Hospital José María Cullen, Santa Fe, Argenꢁna, Centro de Trauma  
Nivel 1 between January 2010 and January 2016; 614 had involvement of the thoracic and abdominal  
region. The demographic data, kinemaꢁcs of trauma, diagnosis, treatment and paꢁent progress were  
analyzed.  
Results: Seven cases of pleurobiliary fistula were found. All the paꢁents were men with penetraꢁng  
trauma. Pleural drainage was the iniꢁal treatment in 4 cases, 2 paꢁents underwent pleural drainage  
and exploratory laparotomy and 1 paꢁent underwent urgent thoracotomy. Two cases resolved  
with pleural drainage alone. Five paꢁents require biliary drainage through endoscopic retrograde  
cholangiopancreatography with sphincterotomy. Two of these paꢁents also required biliary stenꢁng  
and 2 also underwent percutaneous drainage. Finally, 2 paꢁents required thoracotomy, 1 of them with  
open pleurostomy. The fistulae resolved in all the cases with acceptable morbidity. None of them died.  
Conclusion: In current surgical pracꢁce, the wide availability of intervenꢁonal endoscopy has improved  
the minimally invasive approach for the management of PBF. Surgical management should be limited  
to fistulae not responding lo less invasive treatments or to complicated fistulae.  
Keywords: fistula, biliary fistula, trauma, drainage, pleura.  
Recibido | Received ID ORCID: Ignacio Sastre, 0000-0001-6268-4055; Luis E. Moulin, 0000-0003-0109-3459; Camila Baꢀu, 0000-0002-  
9-10-20 2142-6575; Gustavo Theiler, 0000-0003-3258-4410; Bruno Moroni, 0000-0002-5093-1044; Héctor Francia, 0000-  
Aceptado | Accepted 0002-6248-3541.  
4-02-21  
1
0
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
315  
Introducción  
diagnósꢁco, tratamiento y evolución. Todas las lesiones  
hepáꢁcas fueron clasificadas de acuerdo con los grados  
La ꢀstula biliopleural (FBP) es una enfermedad de lesión definidos por la Asociación Americana de Ci-  
poco común, descripta como una complicación que se rugía del Trauma, mediante tomograꢀa computrizaada  
origina por diversas causas que podemos agrupar de la o por laparotomía. Todos los pacientes fueron evalua-  
siguiente manera: ꢀstulas congénitas, secundarias a en- dos y reanimados en el “shock room” siguiendo las  
fermedad hepáꢁca hidaꢃdica o absceso hepáꢁco, obs- pautas de soporte vital avanzado para trauma (ATLS).  
trucción del tracto biliar, postraumáꢁcas, iatrogénicas La decisión de la conducta inicial fue tomada por el ci-  
(
resección hepáꢁca, ablación por radiofrecuencia, este- rujano de trauma de guardia, en conjunto con los re-  
1,2  
nosis biliar, irradiación, drenaje biliar, etc.) . Fue des- sidentes de Cirugía General. Las conductas posteriores  
3
cripta por primera vez por Graham en 1897 . Represen- fueron evaluadas por todo el Servicio de Cirugía Gene-  
ta un muy bajo porcentaje (0-2%) de las complicaciones ral. Ruꢁnariamente se realiza TC sistemáꢁca de cuerpo  
1
1
del trauma penetrante con lesión hepáꢁca asociada . entero o toracoabdominal a los paciente traumaꢁzados  
Los informes sobre esta condición han sido en gran par- estables hemodinámicamente. Al no contar con médico  
te con forma de “reporte” de casos. Por lo tanto, no especialista en imágenes de guardia acꢁva, las lesiones  
es sorprendente que falten pautas claras para el trata- fueron clasificadas por el cirujano de trauma de guar-  
1
miento ópꢁmo de las FBP. Rothberg y col. comunica- dia. El diagnósꢁco de FBP se realizó con la observación  
ron en 1994 que, hasta ese momento, se encontraban2 de líquido bilioso por el drenaje pleural y se confirmó  
descriptos solo 34 casos. Andrade-Alegre y Ruiz-Valdés  
con el dosaje de bilirrubina. Los tratamientos propues-  
agregaron 33 casos más, contando los de su serie de tos fueron: drenaje pleural (DP), DP y drenaje de la vía  
casos. El signo cardinal consiste en el derrame pleural biliar (endoscópico o percutáneo), y toracotomía y/o  
postraumáꢁco que conꢁene líquido biliar. El dosaje de laparotomía. Se evaluaron también la estadía hospita-  
bilirrubina en el líquido permite la confirmación objeꢁ- laria, la morbilidad y mortalidad.  
2
va de la FBP . La tomograꢀa computarizadada (TC) y  
la ecograꢀa son los métodos de elección para descartar  
complicaciones asociadas, como abscesos y colecciones Resultados  
pleurales, biliares intrahepáꢁcos o subfrénicos, y sirven  
de guía para realizar el drenaje por vía percutánea si  
Se revisaron 5688 historias clinicas, de las cua-  
2
,3,5  
fuere necesario . Ambos métodos no son de uꢁlidad les 614 tenían compromiso de la región torácica ab-  
para delimitar la localización anatómica exacta de la ꢀs- dominal. Fueron encontrados 7 casos de FBP, lo que  
tula, que es necesaria para determinar la conducta te- corresponde a una incidencia de 1,1%. Todos se diag-  
rapéuꢁca por seguir. El método de elección para valorar nosꢁcaron con dosaje de bilirrubina en líquido pleural.  
el árbol biliar es la colangiopancratograꢀa retrógrada El sexo, la causa y mecanismo de lesión se resumen en  
4
endoscópica (CPRE) . El tratamiento de la FBP tradicio- la tabla 1; la media de edad fue 26 años (rango 18-32).  
nalmente implica una conducta quirúrgica agresiva, con En 4 casos, el tratamiento inicial posterior al trauma fue  
laparotomía exploradora, derivación o drenaje de la vía la colocación de tubo de DP. En 2 casos se realizó DP  
biliar, lavado de cavidad abdominal y toracotomía con + laparotomía, por sospecha de lesiones asociadas, y  
reparación del diafragma. Sin embargo, con el adveni- en 1 caso fue necesaria una toracotomía de urgencia  
miento de la endoscopia, la radiología intervencionista con sutura diafragmáꢁca y posterior DP. En la tota-  
y las técnicas mininvasivas, el tratamiento ha variado y lidad de los pacientes se constató bilirragia por el DP  
se ha converꢁdo en un reto para el cirujano de trauma entre el 2° y 6° (media 4,2) día de la intervención. La  
6
,8  
o o  
Se presenta aquí una serie de casos, con el objeꢁvo CPRE se efectuó en 5 casos entre el 3 y 5 día poste-  
.
de analizar el tratamiento realizado de las FBP producto riores al diagnósꢁco y se llevó a cabo en los pacientes  
del traumaꢁsmo torácico-abdominal abierto y los resul- en los cuales el débito bilioso por el DP se prolongó por  
tados, comparar con la literatura y proponer un algorit- más de 72 horas (Fig. 1). A todos estos se les pracꢁcó,  
mo de tratamiento.  
durante el procedimiento, esfinterotomía amplia, y en  
2 de ellos se dejó ofrecida una prótesis biliar plásꢁca.  
Un paciente presentó elevación de amilasa sérica pos-  
Material y métodos  
terior al procedimiento, pero se mantuvo asintomáꢁco  
y evolucionó favorablemente, con normalización de la  
o
Se diseñó un trabajo descripꢁvo y retrospec- amilasa al 4 día posprocedimiento. Las prótesis fueron  
vo mediante la revisión de las historias clínicas de removidas luego 8 semanas de resuelta la ꢀstula, sin  
pacientes ingresados con traumaꢁsmo penetrante por complicaciones. En otros 2 casos de los 5 someꢁdos a  
herida de arma blanca (HAB) y herida de arma de fuego CPRE fue necesario realizar drenaje percutáneo guiado  
(
HAF), al Hospital José María Cullen, Santa Fe, Argenꢁ- por ecograꢀa durante la internación, por colecciones  
na, Centro de Trauma Nivel 1, en el período compren- intraabdominales subfrénicas derechas.  
dido entre enero de 2010 y enero de 2016. Se anali-  
zaron los datos demográficos, cinemáꢁca del trauma, requirieron toracotomía por persistencia de la bilirra-  
De la totalidad de los pacientes de la serie, 2  
3
16  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
FIGURA 1  
Imágenes de colangiopancreatograꢀa en-  
doscópica retrógrada donde se observan  
fugas biliares.  
gia y sepsis, a pesar de los tratamientos instaurados, en  
los cuales se realizó decorꢁcación, lavado de cavidad  
pleural y sutura de la brecha diafragmáꢁca. De estos, 1  
requirió luego una pleurostomía abierta, por empiema  
crónico asociado a sepsis.  
No se observó mortalidad en la serie y el ꢁem-  
po promedio de resolución fue de 7 a 45 días, pero 2  
casos requirieron tratamiento anꢁbióꢁco prolongado.  
Los datos se resumen en las tablas 2 y 3.  
TABLA 1  
Datos demográficos de los casos  
Grado de lesión  
Paciente  
Edad  
Sexo  
Mecanismo  
hepáꢁca*  
A
B
C
D
E
18  
25  
27  
31  
19  
30  
32  
Varón  
Varón  
Varón  
Varón  
Varón  
Varón  
Varón  
HAF  
HAF  
HAB  
HAB  
HAF  
HAF  
HAF  
III  
III  
II  
II  
III  
IV  
III  
Discusión  
F
G
La FBP se ha mostrado en nuestro Servicio  
como una complicación de los traumaꢁsmos torácico-  
abdominales abiertos. Son considerablemente poco  
frecuentes después del traumaꢁsmo en general y re-  
sultan de la combinación de un conducto intrahepáꢁco  
lesionado, una lesión diafragmáꢁca no vista o tratada  
inapropiadamente y la fuga de bilis en el espacio pleu-  
ral o en el sistema bronquial, potenciada por el gradien-  
*
Clasificación de la Asociación Norteamericana de Cirugía del Trauma.  
HAF, herida por arma de fuego; HAB, herida por arma blanca.  
TABLA 2  
Tratamiento recibido por los pacientes  
CPRE + CPRE + Esfinter  
Drenaje  
Paciente DP  
Toracotomía  
Esfinter  
+ Stent  
Percutáneo  
A
B
C
D
E
+
+
+
+
+
+
+
1
3
te de presión entre el abdomen y la cavidad pleural .  
Anderson encontró solo 3 casos de ꢀstula toracobiliar  
en una revisión de 1767 casos de heridas torácico-ab-  
dominales de la Primera Guerra Mundial y el conflicto  
coreano. Carroll y col. informaron solo 5 casos de 254  
pacientes con lesión hepáꢁca traumáꢁca en Vietnam, y  
Trunkey y col. describieron solo 1 caso de 811 pacien-  
tes consecuꢁvos tratados en un centro de trauma ma-  
yor1 . En la literatura hemos encontrado descriptos 71  
casos de FBP postraumáꢁcas. Nuestra incidencia fue de  
+
+
+
+
+
F
G
+
+
+
+
DP, Drenaje pleural  
,4,7  
TABLA 3  
Morbimortalidad asociada a FBP  
7
casos en 614 pacientes con HAF y HAB, que equivale  
a un 1,1%. Ivatury y col. señalaron una incidencia de  
Morbilidad  
Tratamiento  
Mortalidad  
0
10  
-2% (Tabla 4). Las complicaciones relacionadas con el  
0
Toracotomía (n =2)  
Empiema + Peel (n =2)  
Toracostomía (n =1)  
traumaꢁsmo hepáꢁco, como las ꢀstulas biliares, hema-  
tomas hepáꢁcos, bilio y hemoperitoneo, ocurren entre  
el 3 y el 5% y se consideran un factor predisponente  
Colección  
Drenaje percutáneo  
0
0
intraabdominal (n =2)  
1
3
para el desarrollo de las FBP . Sumada a esto, en oca-  
siones, puede pasar inadverꢁda en el traumaꢁsmo una  
lesión diafragmáꢁca4,9,10,13. La FBP postraumáꢁca se ge-  
nera más frecuentemente en el sexo masculino, en pa-  
Sepsis (n =2)  
Anꢁbioꢁcoterapia IV  
prolongada  
SAMR  
Acinetobacter sp.  
SAMR, Staphylococcus aureus resistente a la meꢁcilina; IV, intravenosa.  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
317  
ca de bilis a través del DP. La confirmación mediante el  
dosaje de bilirrubina en el líquido del derrame, si bien  
lo hemos realizado a todos los pacientes de la serie, y es  
un dato objeꢁvo, creemos no es estrictamente necesa-  
ria, como lo muestra la mayoría de los informes.  
cientes jóvenes y en el traumaꢁsmo penetrante, lo que  
1
, 2, 10  
. El espectro de  
coincide con nuestra serie de casos  
FBP postraumáꢁcas varía desde pequeños derrames  
pleurales teñidos de bilis que se resuelven después del  
6
DP, como describe Avraham y ocurre en 2 pacientes  
Existen dos ꢁpos de tratamiento para la FBP  
de nuestra serie, hasta grandes ꢀstulas sintomáꢁcas,  
infectadas y persistentes, que implican un tratamiento  
más complejo. El ascenso de la bilis a la cavidad pleural  
puede darse en disꢁnto ꢁempo según el grado de las le-  
siones y se observa más frecuentemente asociado a le-  
siones GIII, según nuestra serie. Se manifiestan normal-  
mente dentro de la semana de ocurrida la lesión, con lo  
cual concordamos, pero diversos autores han descripto  
que, en general,las publicaciones los llaman “quirúr-  
gico” y “conservador”, pero nos parece más preciso  
denominarlos: quirúrgico agresivo y quirúrgico menos  
invasivo o invasivo mínimo. La mayoría de las publi-  
caciones iniciales con respecto a las FBP adherían a  
realizar un tratamiento quirúrgico agresivo desde el  
comienzo. De hecho, en 1967, Ferguson y Burford12 pu-  
blicaron los pasos necesarios para un tratamiento exi-  
toso de la FBP: tratamiento agresivo con toracotomía  
temprana, sutura diafragmáꢁca con hilo no absorbible,  
decorꢁcación, de ser necesario lobectomía en caso  
de ꢀstula bilio-bronquial y descompresión profilácꢁca  
del árbol biliar. Pero en la úlꢁma década del siglo XX,  
comenzaron a aparecer informes que apoyan y avalan  
el tratamiento menos invasivo. Entonces empiezan a  
tomar gran valor el drenaje y la descompresión de la  
vía biliar a través de procedimientos percutáneos y en-  
doscópicos, como primera línea de tratamiento en los  
pacientes con diagnósꢁco de FBP. Tres conceptos son  
importantes en el manejo de las FBP: localizacion de  
la fuga, drenaje adecuado, tanto pleural como de las  
colecciones subfrénicas, y descompresión del árbol bi-  
1
0
aparición más tardía, con un rango entre 2 y 73 días .  
El diagnósꢁco se realiza con la observación macroscópi-  
TABLA 4  
Casuísꢁca internacional  
Autor  
Año  
Casos  
1
Mecanismo del traumaꢁsmo  
Graham  
Tyrman  
Elliot  
1897  
1909  
1916  
1930  
1947  
1954  
1961  
1963  
1967  
1965  
1971  
1973  
1974  
1978  
1980  
1980  
1980  
1983  
1983  
1994  
1998  
2002  
2002  
2008  
2009  
2009  
2013  
2015  
Cerrado  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante/Cerrado  
Penetrante  
Cerrado  
1
1
Loe  
1
Guy  
2
7
,9  
Sparkman  
Anderson  
Merendino  
Ferguson  
Mc Clelland  
Williams  
Carroll  
2
liar . El mejor estudio por imagen para definir el trau-  
maꢁsmo de los conductos biliares es la colangiograꢀa y  
se puede realizar de manera intraoperatoria, endoscó-  
2
1
9
pica (CPRE) o por abordaje percutáneo transhepáꢁco .  
4
Han demostrado también uꢁlidad la conlangiorreso-  
nancia y la centellografia hepatobiliar para idenꢁficar  
fugas biliares con alta sensibilidad, tal como describen  
2
S/D  
1
Cerrado  
3
en su arꢃculo Singh y col. . La ecograꢀa y la TC son mé-  
5
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
Penetrante  
S/D  
todos que se uꢁlizan de forma complementaria para la  
visualización de la cavidad pleural, el seguimiento de la  
lesión hepáꢁca y de posibles colecciones intraabdomi-  
nales, y para guiar aquellas que requieran ser drenadas.  
Es obligado evacuar todo ꢁpo de colecciones pleurales  
en la FBP. El índice de falla uꢁlizando solo el DP es del  
38%1 . Se debe acompañar del drenaje de colecciones  
subfrénicas si existen, y en conjunto pueden ser sufi-  
cientes para la curación de una FBP. La descompresión  
de la vía biliar cumple también un papel importante  
como parte del tratamiento y existen tres formas de  
realizarla: por cirugía convencional, por vía percutánea  
y por vía endoscópica. Las úlꢁmas dos son parte del tra-  
tamiento menos invasivo pero la vía endoscópica es la  
mejor opción ya que permite delimitar la localización  
de la fuga y la anatomía biliar, permite evaluar hasta  
conductos de tercer orden y posibilita intervenciones  
terapéuꢁcas, tales como la esfinterotomía y la colo-  
cación de un stent biliar o una sonda nasobiliar. Esta  
úlꢁma, si bien no se usa comúnmente en la prácꢁca  
endoscópica, se ha descripto para evitar una segunda  
endoscopia y permiꢁr fácilmente la colangiograꢀa de  
Trunkey  
Oparah  
Oluwole  
Franklin  
Cropper  
Ivatury  
1
4
1
1
, 4  
1
3
Coselli  
1
Rothberg  
Sheik-Gafoor  
Navsaria  
Singh  
Bustos 19  
Burmeister  
Ball  
1
1
1
3
1
22  
1
Andrade-Ruiz  
Krithiga20  
5
Penetrante  
Cerrado  
1
1
9-20  
Véanse referencias bibliográficas, S/D, sin dato disponible.  
3
18  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
1
3
seguimiento . No existe un momento definido para empiema pleural crónico, débito fistuloso persistente  
3
efectuar la CPRE. Singh y col. la hicieron a las 72-96 y/o sepsis. Algunos, de todas formas, prefieren el abor-  
1
3
horas. Burmeister y col. , en su serie de 22 pacientes daje quirúrgico temprano por toracotomía, describien-  
1,4  
11 tratados sin cirugía y 11 con exploración quirúrgica do una tasa de éxito del 97% . La toracotomía es el  
(
urgente), informaron que la CPRE se realizó a una me- abordaje mayormente uꢁlizado, ya que facilita la com-  
dia de 13,2 días después de la lesión hepáꢁca. Nuestro binación de decorꢁcación pleuropulmonar, drenaje ex-  
empo fue de entre 3 y 5 días posterior al diagnósꢁco. traperitoneal del hígado, resección de la fistula y cierre  
La esfinterotomía se jusꢁfica como procedimiento tera- del diafragma2 . Hemos uꢁlizado este abordaje en 1  
,10  
péuꢁco, entendiendo la fisiología del esꢀnter de Oddi. caso como tratamiento inicial y en 2 casos para tratar  
1
6
Geenen y col. observaron que la presión normal del complicaciones posteriores al diagnósꢁco. La laparoto-  
conducto biliar común es de 10 ± 2 mm Hg y la presión mía se deja para los casos en donde se evidencian le-  
basal del esꢀnter de Oddi es promedio 18 ± 3 mm Hg y siones mayores del árbol biliar extrahepáꢁco, así como  
notaron que el gradiente común del conducto biliar al también para los pacientes que presentan inestabilidad  
duodeno antes de la esfinterotomía era de 10 ± 1 mm hemodinámica durante el tratamiento no operatorio  
Hg, y, dado este gradiente de presión, en un sistema del traumaꢁsmo hepáꢁco. Un aspecto quirúrgico des-  
ductal intacto, la bilis fluye a lo largo de la ꢀstula abierta cripto para tener en cuenta es el cierre de la ꢀstula con  
1
1
siguiendo el camino de menor resistencia. Después de gran canꢁdad de epiplón .  
la esfinterotomía, la presión media del esꢀnter basal de  
En cuanto a la morbimortalidad varía depen-  
Oddi disminuye a 1 ± 1 mm Hg, lo que favorece el flujo diendo de la causa y las lesiones asociadas. La sospe-  
de bilis hacia el duodeno en lugar de hacia el tracto de cha clínica, los estudios por imágenes y la detección  
4
, 16  
la ꢀstula . Nosotros hemos realizado esfinterotomía temprana de la bilirragia son claves para el pronósꢁco  
a todos los pacientes someꢁdos a CPRE, con buen re- de los pacientes. En nuestra serie de casos presentada  
sultado. Pueden ocurrir algunas complicaciones, como no se registró ningún óbito, llegándose a la curación  
pancreaꢁꢁs, colangiꢁs, sangrado, perforación duo- en el 100%. Si comparamos con las series revisadas, en  
denal y bloqueo o migración del stent, pero con poca general, se obꢁene la curación de la FBP ya sea con el  
frecuencia; de hecho solo se registró un ascenso del ni- tratamiento menos invasivo o el quirúrgico agresivo, o  
vel sérico de amilasa en un paciente, pero permaneció con ambos.  
asintomáꢁco. La colocación de stent biliar temporal ha  
Los autores proponemos un algoritmo de ma-  
demostrado que disminuye significaꢁvamente la mor- nejo (Fig. 2) en el cual sugerimos realizar ecograꢀa o TC  
bilidad y la mortalidad en comparación con la inter- de tórax y abdomen según disponibilidad y acceso, lue-  
1
7
vención quirúrgica . Los stents se reꢁran después de go de diagnosꢁcada la FBP. En el caso de visualizar una  
la curación de la ꢀstula, generalmente dentro de las 6 colección subfrénica, indicamos su drenaje percutáneo  
semanas, lo que corresponde al período de permeabi- para disminuir la presión y la corrosión generadas por  
9
lidad de los stents de pequeño calibre . En este trabajo, la bilis sobre el diafragma. Controlar el débito de los  
los pacientes que recibieron stent resolvieron la ꢀstu- drenajes durante 72 horas y, en caso de ser persisten-  
la con manejo conservador, pero la extracción de los tes, es oportuno llevar a cabo la descompresión de la  
stents se extendió a 8 semanas. Varios informes recien- vía biliar con CPRE y esfinterotomia y/o colocación de  
tes de algunas series indican éxito en el tratamiento de stent. Y posteriormente, en caso de no lograr la cura-  
la FBP en un 97%, combinando la CPRE y la colocación ción o de empeoramiento del estado clínico, se indica la  
de stent, pero subrayamos la poca casuísꢁca de dichas cirugía, preferentemente por abordaje torácico.  
1
0
14  
series . Como ejemplo, Krige y col. comunicaron la  
resolución de 20 casos de FBP postraumáꢁcas tratadas  
con CPRE y esfinterotomía con colocación de stent en Conclusión  
1
8 enfermos y solo con esfinterotomía en 2 pacientes.  
Otro tratamiento invasivo mínimo descripto por Gimé-  
No existe un consenso acerca del manejo te-  
1
8
13  
nez y col. y también por Burmesteir y col. , para el rapéuꢁco de estas ꢀstulas. En la prácꢁca quirúrgica ac-  
tratamiento de una ꢀstula biliobronquial el primero y tual, la amplia disponibilidad de endoscopia interven-  
para una FBP el segundo, es la embolización por vía cionista ha mejorado el enfoque invasivo mínimo para  
percutánea del canalículo biliar periférico que origina el manejo de las FBP. Nuestros datos demuestran que la  
la ꢀstula, guiado por radioscopia. Esta técnica podría CPREes un método preciso para idenꢁficar las FBP pos-  
ser segura y facꢁble, pero requiere habilidades avanza- traumáꢁcas y que el tratamiento endoscópico puede  
das de intervención y debería considerarse solo cuando ser seguro y eficaz y que mejora la morbimortalidad y  
los métodos antes nombrados hayan fracasado y esté el pronósꢁco de los pacientes. El DP asociado a drenaje  
disponible la experiencia endoscópica o radiológica biliar endoscópico fue la combinación más empleada  
adecuada.  
en este trabajo. Se debe reservar el manejo quirúrgico  
El tratamiento quirúrgico agresivo se reserva para las ꢀstulas que no responden al tratamiento me-  
para los casos complejos, donde la FBP se complica con nos invasivo y/o para ꢀstulas complicadas.  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
319  
FIGURA 2  
DRENAJE PLEURAL  
FÍSTULA BILIOPLEURAL  
ECOGRAFÍA / TOMOGRAFÍA  
COLECCIÓN SUBFRÉNICA  
SÍ  
NO  
DRENAJE PERCUTÁNEO  
VIGILANCIA 72 HS DRENAJES  
DÉBITO BILIOSO PERSISTENTE  
SÍ  
NO  
CURACIÓN  
CPRE Dx  
-
Esfinterotomia  
-
Stent biliar  
CURACIÓN  
SÍ  
NO  
CIRUGÍA  
Algoritmo de manejo propuesto para ꢀstulas biliopleurales postraumáꢁcas.  
3
20  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
ENGLISH VERSION  
Introducꢀon  
shock room following the advanced trauma life support  
(
ATLS) guidelines. The iniꢁal management was decided  
Pleurobiliary fistula (PBF) is a rare condiꢁon by the on-call trauma surgeon and general surgery  
that can be congenital or occur as a complicaꢁon of residents. The subsequent management was decided  
liver hydaꢁd cyst, liver abscess, biliary tract obstrucꢁon, by all the members of the department of general  
traumaꢁc wounds, or iatrogenesis (liver resecꢁon, surgery. All trauma paꢁents with hemodynamic stability  
radiofrequency catheter ablaꢁon, biliary stenosis, undergo full-body or thoracoabdominal CT-scan as  
1
,2  
radiaꢁon, biliary drainage, etc.) . The first report of usual pracꢁce. As specialists in diagnosꢁc imaging were  
PBF was described by Graham in 18973. It represents not on call at the hospital, the lesions were classified  
a rare complicaꢁon (0-2%) of penetraꢁng trauma by the on-call trauma surgeon. The diagnosis of PBF  
with associated liver injury11. As most publicaꢁons was made by observing bilious fluid through the pleural  
correspond to case reports there are no clear drainage and was confirmed by the presence of bilirubin  
recommendaꢁons for its treatment. In 1994, Rothberg in pleural fluid. The treatments proposed were pleural  
1
et al. reported that only 34 cases had been published drainage (PD), PD and endoscopic or percutaneous  
2
so far. Andrade-Alegre and Ruiz-Valdés added 33 more biliary drainage, and thoracotomy or laparotomy.  
casesconsideringthoseoftheircaseseries.Thehallmark Length of hospital stay, morbidity and mortality were  
is the presence of postraumaꢁc pleural effusion with also evaluated.  
bilious fluid. Determinaꢁon of bilirubin in pleural fluid  
2
confirms the diagnosis of PBF . Computed tomography  
(
CT) scan and ultrasound are the methods of choice Results  
to rule out associated complicaꢁons, such as pleural,  
biliary or subphrenic abscesses and collecꢁons, and  
From total of 5688 clinical records reviewed,  
serve to guide percutaneous drainage, if necessary2,3,5  
.
614hadinvolvementofthethoracicandabdominalwall.  
However, both methods are not useful for defining Of these, 7 paꢁents presented PBF, corresponding to an  
the exact anatomical locaꢁon of the fistula, which is incidence of 1.1%. All the cases were confirmed with  
necessary to determine the therapeuꢁc approach. determinaꢁon of bilirubin in pleural fluid. Sex, causes  
Endoscopic retrograde cholangiopancreatography and mechanism of injury are summarized in Table 1.  
(
ERCP) is the method of choice to evaluate the biliary Mean age was 26 years (range 18-32). In 4 cases, pleural  
tree4. The tradiꢁonal treatment of PBF involves drainage was the iniꢁal management aꢄer trauma. Two  
an aggressive surgical approach, with exploratory paꢁents with suspected associated lesions underwent  
laparotomy, biliary drainage, lavage of the abdominal PD plus laparotomy and 1 paꢁent required urgent  
cavity and thoracotomy with repair of the diaphragm. thoracotomy with suture of the diaphragm followed  
However, with the advent of endoscopy, intervenꢁonal by PD. All the paꢁents presented bilious fluid through  
radiology and minimally invasive techniques, treatment the PD 2 and 6 (median 4.2) days aꢄer the intervenꢁon.  
has evolved and has turned out to be a challenge for Five paꢁents with bilious fluid through the PD for  
trauma surgeons6,8. We present a case series to more than 72 hours underwent ERCP between 3 and 5  
analyze the treatments performed to paꢁents with PBF days aꢄer the diagnosis was made (Fig. 1). In all these  
due to penetraꢁng thoracoabdominal injury and their paꢁents a wide sphincterectomy was performed during  
results, compare them with the published literature, the procedure and a plasꢁc biliary stent was placed  
and propose a treatment algorithm.  
in 2 of them. Amylase levels increased in 1 paꢁent  
TABLE 1  
Material and methods  
Demographic data  
Paꢁent  
Age  
18  
25  
27  
31  
19  
30  
32  
Gender Mechanism  
Grade of liver injury*  
For this descripꢁve and retrospecꢁve study, we  
reviewed the medical records of paꢁents admiꢂed with  
penetraꢁng trauma due to stab wound or gunshot to  
Hospital José María Cullen, Santa Fe, Argenꢁna, Centro  
de Trauma Nivel 1 between January 2010 and January  
A
B
C
D
E
Male  
Male  
Male  
Male  
Male  
Male  
Male  
GSI  
GSI  
SWI  
SWI  
GSI  
GSI  
GSI  
III  
III  
II  
II  
2
016. The demographic data, kinemaꢁcs of trauma,  
diagnosis, treatment and paꢁent progress were  
analyzed. Liver injuries were classified according to the  
American Associaꢁon for the Surgery of Trauma liver  
injury scale based on CT scan or laparotomy findings.  
All the paꢁents were evaluated and resuscitated in the  
III  
IV  
III  
F
G
*
American Associaꢁon for the Surgery of Trauma liver injury scale.  
GSI: gunshot injury. SWI: stab wound injury  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
321  
FIGURE 1  
Endoscopic retrograde colangiopancrea-  
tography showing biliary leaks.  
aꢄer the procedure who remained asymptomaꢁc  
with favorable outcome; amylase level returned to  
normal values within 4 days. The biliary stents were  
removed 8 weeks aꢄer the fistula resolved, without  
complicaꢁons. Of the 5 cases that underwent ERCP,  
TABLE 2  
Treatment received  
ERCP + OS + Percutaneous  
Paꢁent PD ERCP + OS  
Thoracotomy  
Stent  
drainage  
A
B
C
D
E
+
+
+
+
+
+
+
2
paꢁents required ultrasound-guided percutaneous  
drainage during hospitalizaꢁon due to right subphrenic  
collecꢁons.  
+
+
+
Two paꢁents of the enꢁre series required  
thoracotomy due to persistent biliary leak and sepsis  
despite the treatments indicated and underwent  
decorꢁcaꢁon, washing of the pleural cavity and suture  
of the laceraꢁon of diaphragm. One of these paꢁents  
required open pleurostomy due to chronic empyema  
associated with sepsis.  
None of the paꢁents died and mean ꢁme to  
resoluꢁon was 7 to 45 days, but 2 paꢁents required  
prolonged anꢁbioꢁc treatment. Data are summarized  
in Tables 2 and 3.  
+
+
F
G
+
+
+
+
TABLE 3  
Morbidity and mortality associated with BFP  
Morbidity  
Treatment  
Mortality  
Thoracotomy (n = 2)  
Thoracostomy (n = 1)  
Empyema + peel (n = 2)  
0
Intraabdominal fluid  
collecꢁon (n = 2)  
Percutaneous drainage  
0
0
Discussion  
Sepsis (n = 2)  
Prolonged intravenous  
MRSA  
anꢁbioꢁcs  
In our experience, PBF occurred as  
a
Acinetobacter sp.  
complicaꢁonofpenetraꢁngthoraco-abdominalinjuries.  
They are considerably rare aꢄer trauma in general and  
result from the combinaꢁon of hepaꢁc duct injury,  
inadvertent or inappropriately treated diaphragmaꢁc  
injury, and bile leakage into the pleural space or  
bronchial system facilitated by the pressure gradient  
between the abdomen and the pleural space. Anderson  
found only 3 cases of thoracobiliary fistula in a review  
of 1767 cases of thoracoabdominal wounds from World  
War I and the Korean conflict. Carroll et al. reported  
only 5 cases from 254 paꢁents with traumaꢁc hepaꢁc  
injury in Vietnam, and Trunkey et al. described only 1  
case from 811 consecuꢁve paꢁents treated at a major  
MRSA, Methicillin-resistant Staphylococcus aureus  
was 7 cases in 614 paꢁents with shotgun injuries and  
stab wound injuries (1.1%). Ivatury et al. reported  
10  
an incidence of 0-2% (Table 4). The complicaꢁons  
associated with liver trauma, as biliary fistulae,  
hepaꢁc hematoma, intraperitoneal bile collecꢁon and  
hemoperitoneum occur in 3–5% of paꢁents and are  
considered predisposing factors for the development  
13  
of PBF . In addiꢁon, traumaꢁc diaphragmaꢁc injuries  
4,9,10,13  
may occasionally remain inadvertent  
. Post-  
traumaꢁc PBF are more common in young men and  
1,2,10  
aꢄer penetraꢁng wounds, as in our series . The  
1
,4,7  
trauma center . We have found 71 cases of traumaꢁc  
spectrum of post-traumaꢁc PBF varies from small,  
bilious pleural effusions that resolve aꢄer PD as  
PBF in the literature. In our case series, the incidence  
3
22  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
TABLE 4  
finding to confirm the diagnosis. Nevertheless, and  
although bilirubin was measured in all our paꢁents,  
we believe this is not strictly necessary as most reports  
have shown.  
Internaꢁonal case series  
Author  
Year  
Cases  
1
Mechanism of trauma  
Graham  
Tyrman  
Elliot  
1897  
1909  
1916  
1930  
1947  
1954  
1961  
1963  
1967  
1965  
1971  
1973  
1974  
1978  
1980  
1980  
1980  
1983  
1983  
1994  
1998  
2002  
2002  
2008  
2009  
2009  
2013  
2015  
Blunt  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng/blunt  
Penetraꢁng  
Blunt  
Most publicaꢁons have reported that PBF can  
be managed with a surgical or conservaꢁve approach;  
yet, we prefer the terms aggressive surgical approach  
and less or minimally invasive surgical approach. The  
first publicaꢁons recommended an iniꢁal aggressive  
surgical approach. In fact, in 1967 Ferguson and  
1
1
1
2
2
2
1
4
2
1
5
1
4
1
1
1
3
1
1
1
1
3
1
22  
1
5
1
Loe  
Guy  
1
2
Burford published the necessary steps for a successful  
treatment of PBF: aggressive surgical treatment with  
early thoracotomy, closure of the diaphragm with  
nonabsorbable suture, decorꢁcaꢁon, lobectomy  
in case of bronchobiliary fistula and prophylacꢁc  
decompression of the biliary tree. But in the last  
decade of the 20th century, some reports supporꢁng  
and endorsing less invasive treatment emerged.  
Then, percutaneous and endoscopic drainage and  
decompression of the biliary tree gained importance  
as first line treatment in paꢁents with PBF. Three  
concepts are important in the management of PBF:  
locaꢁon of the leak, adequate drainage of pleural fluid  
and subphrenic collecꢁons, and decompression of the  
Sparkman  
Anderson  
Merendino  
Ferguson  
Mc Clelland  
Williams  
Carroll  
N/D  
Blunt  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
Penetraꢁng  
N/D  
Trunkey  
Oparah  
Oluwole  
Franklin  
Cropper  
Ivatury  
7
,9  
biliary tree . The best imaging test for defining biliary  
duct trauma is cholangiography, either intraoperaꢁvely,  
percutaneous  
3
endoscopically (ERCP) or by  
a
9
Coselli  
transhepaꢁc approach . Singh et al. demonstrated  
that magneꢁc resonance cholangiopancreatography  
and hepatobiliary scinꢁgraphy have high sensiꢁvity to  
idenꢁfy biliary leakages. Ultrasound and CT scan are  
used to visualize the pleural space, monitor the hepaꢁc  
injury and possible intra-abdominal collecꢁons, and  
guide those that need to be drained. Pleural effusions  
should always be drained in case of PBF. But in case of  
subphrenic collecꢁons, these should also be drained  
to ensure resoluꢁon of FBP as the rate of failure  
Rothberg  
Sheik-Gafoor  
Navsaria  
Singh  
Bustos 19  
Burmeister  
Ball  
1
,4  
of PD alone is 38% . Decompression of the biliary  
tree, either by convenꢁonal surgery, percutaneously  
or endoscopically, also plays an important role in  
the treatment. The percutaneous and endoscopic  
approach are part of the less invasive treatment, but  
the endoscopic approach is the best opꢁon as it is  
useful to idenꢁfy the leak and biliary anatomy including  
third-order bile ducts and allows for therapeuꢁc  
intervenꢁons such as sphincterotomy and implantaꢁon  
of a biliary stent or a nasobiliary tube. Nasobiliary  
intubaꢁon is not commonly used in the endoscopic  
approach but has been described to avoid a second  
Andrade-Ruiz  
Penetraꢁng  
Blunt  
Krithiga20  
1
9-20  
see references . N/D no data available  
described by Avraham6 and in 2 paꢁents in our series,  
to large, symptomaꢁc, infected, persistent fistulae,  
requiring more complex management. Bile leakage to  
pleural space can occur at any ꢁme depending on the  
grade of the injury and is more commonly observed in  
grade III injuries, according to our series. They usually  
occur within a week aꢄer the injury, as in our cases, but  
several authors have described a later onset, ranging  
1
3
endoscopy and for follow-up cholangiography . There  
3
1
0
is no opꢁmal ꢁming for ERCP. Singh et al. performed  
between 2 and 73 days . The diagnosis is made by the  
macroscopic visualizaꢁon of bile through the PD. The  
determinaꢁon of bilirubin in pleural fluid is an objecꢁve  
ERCP within 72-96 hours. In a series of 22 paꢁents (11  
treated without surgery and 11 with urgent surgical  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
323  
exploraꢁon), Burmeister et al.13 reported that ERCP authors prefer early surgical approach via thoracotomy,  
1
,4  
was performed at a mean ꢁme of 13.2 days aꢄer describing a success rate of 97% . Thoracotomy is the  
liver injury. In our case, ERCP was done within 3 and approach most commonly used, since it allows the  
5
days aꢄer the diagnosis was made. Sphincterotomy combinaꢁon of pleural decorꢁcaꢁon, extraperitoneal  
is jusꢁfied as a therapeuꢁc procedure, understanding drainage of the liver, fistulectomy and suture of the  
the physiology of the sphincter of Oddi. Geenen et al.16 diaphragm . We have used this approach in 1 case as  
observed that the normal pressure in the common bile iniꢁal treatment and in 2 cases to treat complicaꢁons  
duct was 10 ± 2 mm Hg and the mean baseline pressure developed aꢄer the diagnosis. Laparotomy is indicated  
in the sphincter of Oddi was 8 ± 3 mm Hg. The pressure in cases with major injuries of the extrahepaꢁc biliary  
gradient between the common bile duct and the tree and for paꢁents with hemodynamic instability  
duodenum before sphincterotomy was 10 ± 1 mm Hg. during conservaꢁve treatment of liver trauma. Fistula  
Given this pressure gradient, in an intact ductal system closure with the greater omentum is a possible surgical  
2,10  
1
1
bile flows along an open fistula tract following the path method to consider .  
of the least resistance. Aꢄer sphincterotomy, the mean  
Morbidity and mortality vary depending on the  
basal sphincter of Oddi pressure decreases to 1 ± 1 cause and associated injuries. The clinical suspicion,  
mm Hg, favoring the flow of bile into the duodenum imaging tests and early detecꢁon of biliary leak are  
4
,16  
rather than into the fistula tract . We have performed the key to paꢁents’ outcome. There were no deaths in  
sphincterotomy to all the paꢁents who underwent ERCP, our series, and 100% of cases were cured. When we  
with favorable outcome. Complicaꢁons are uncommon compare our series with those reviewed, PBF resolved  
andincludepancreaꢁꢁs,cholangiꢁs,bleeding,duodenal with either the less invasive or aggressive surgical  
perforaꢁon and stent occlusion or migraꢁon; in fact, approach.  
only one paꢁent had elevated serum amylase level, but  
We propose an algorithm for the management  
remained asymptomaꢁc. The use of a temporary stent ofPBF(Fig.2)suggesꢁngchestandabdominalultrasound  
has demonstrated a significant decrease in morbidity or CT scan according to availability and accessibility aꢄer  
1
7
and mortality compared to surgical intervenꢁon . the PBF has been diagnosed. If a subphrenic collecꢁon  
Stents are removed once the fistula has resolved, is visualized, we indicate percutaneous drainage to  
usually within 6 weeks, which corresponds to the reduce pressure and corrosion of the diaphragm  
accepted patency period for small-caliber stents9. In generated by the presence of bile on the diaphragm.  
this study, paꢁents who underwent stenꢁng resolved Drainage should be monitored for 72 hours, and in  
the fistula with conservaꢁve management, but stents case of persistent drainage, ERCP and sphincterotomy  
were removed at 8 weeks. Several recent reports of with/or stent placement is indicated. If the condiꢁon  
some case series have indicated a success rate of 97% is not resolved or the paꢁent deteriorates, surgery via  
for the treatment of PBF combining ERCP and stent thoracotomy indicated.  
placement, but we emphasize the small number of cases  
1
0
14  
in these series . As an example, Krige et al. reported  
2
0 cases of post-traumaꢁc PBF successfully treated Conclusion  
with ERCP and sphincterotomy with stent placement  
in 18 paꢁents and only with sphincterotomy in 2  
There is no consensus about the therapeuꢁc  
paꢁents. Percutaneous embolizaꢁon of the peripheral management of these fistulae. In current surgical  
intrahepaꢁc bile duct close to the origin of the fistula pracꢁce, the wide availability of intervenꢁonal  
under fluoroscopic guidance is another minimally endoscopy has improved the minimally invasive  
invasive treatment that was described by Giménez et approach for the management of PBF. Our data  
1
8
al. for a biliobronchial fistula and by Burmesteir et demonstrate that ERCP is an accurate method for  
1
3
al. for a PBF. This technique could be safe and feasible idenꢁfying post-traumaꢁc PBF and that endoscopic  
but requires advanced intervenꢁonal skills and should treatment can be safe and effecꢁve and improves  
be considered only when convenꢁonal methods have paꢁent morbidity, mortality and outcome. Pleural  
failed and the appropriate endoscopic or radiological drainage associated with endoscopic biliary drainage  
experꢁse is available.  
was the most used combinaꢁon in this paper. Surgery  
Aggressive surgical treatment is only indicated should be limited to fistulae not responding lo less  
in complex PBF complicated with chronic pleural invasive treatments or to complicated fistulae.  
empyema, persistent fluid drainage and/or sepsis. Some  
3
24  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
FIGURA 2  
Proposed management algorithm  
Sastre I y cols. Fístula biliopleural postraumáꢂca. Rev Argent Cir 2021;113(3):314-325  
325  
Referencias bibliográficas /References  
1
2
.
.
Rothberg M, Klingman R, Peetz D, Ferraris VA, Berry WR. Traumaꢁc  
thoracobiliary fistula. Ann Thorac Surg. 1994;57:472-5.  
11. Crnjac A, Pivec V, Ivanecz A. Thoracobiliary Fistulas. Radiol Oncol.  
2013; 47(1): 77-85.  
Andrade-Alegre R, Ruiz-Valdés M. Traumaꢁc thoracobiliary  
12. Ferguson TB, Burford TH. Pleurobiliary and bronchobiliary fistulas.  
Arch Surg. 1967;5:380-6.  
(
pleurobiliary and bronchobiliary) fistula. Asian Cardiovasc Thorac  
Ann. 2013;21:43-7.  
13. Burmeister S, Krige JEJ, Bornman PC, Nicol AJ, Navsaria P.  
Endoscopic treatment of persistent thoracobiliary fistulae aꢄer  
penetraꢁng liver trauma. HPB (Oxford) 2009;11(2):171-5.  
14. Krige JEJ, Bornman PC, Terblanche J. Liver trauma in 446 paꢁents. S  
Afr J Surg. 1997;35:105.  
3
4
5
6
7
.
.
.
.
.
Singh B, Moodley J, Sheik-Gafoor M. H, Dhooma N, Reddi  
A. Conservaꢁve management of thoracobiliary fistula. Ann Thorac  
Surg. 2002;73(4):1088-91.  
Navsaria PH, Adams S, Nicol AJ. Traumaꢁc thoracobiliary fistulaeꢅ:  
a case report with a review of the current management opꢁons.  
Injury. 2002;33:639-43.  
15. Sheik-Gafoor MH, Singh B, Moodley J. Traumaꢁc thoracobiliary  
fistula: report of a case successfully managed conservaꢁvely,  
with an overview of current diagnosꢁc and therapeuꢁc opꢁons.  
J Trauma. 1998;45:819-21.  
Mollberg NM, Wise SR, Hoyos AL De, Lin F, Merloꢆ G, Massad  
MG. Chest Computed Tomography for Penetraꢁng Chest  
Roentgenogram. Ann Thorac Surg. 2012;93(6):1830-5.  
Avraham Z, Cooper B, Gupta A, Odom SR. Conservaꢁve  
Management of a Bilothorax Resulꢁng From Blunt Hepaꢁc  
Trauma. Ann Thorac Surg. 2012;93(6):2043-4.  
16. Geenen JE, Toouli J, HoganWJ, et al. Endoscopic