Editorial  
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Rev Argent Cirug 2015;107(3):103-5  
In memoriam: Dr. Enrique M. Beveraggi  
Eduardo de Sanꢀbañes  
Integrante del Comité  
Honorario de la Revista  
Argenꢀna de Cirugía  
Prof. Enrique Marcelo Beveraggi, mi maestro  
tudiante avanzada que era ayudante en la cátedra de  
Anatomía Patológica, ingresó en dicha guardia. Por me-  
ses escuchó las anécdotas del pracꢀcante mayor ausen-  
Enrique Marcelo Beveraggi fue un ser humano te. Cuando Beveraggi fue liberado y retomó sus tareas  
excepcional y su pérdida nos ha dejado un gran vacío y habituales, conoció a Margarita. Las discusiones luego  
dolor. Su personalidad arrolladora y su capacidad para de la cena en la guardia del Hospital Español eran famo-  
atender las necesidades del prójimo pesan más que esa sas, pero más lo eran las de Enrique y Margarita, que se  
desagradable ausencia y nos hacen revivir solo lindos extendían más de la cuenta. Cuando ambos comunica-  
recuerdos e increíbles vivencias comparꢀdas con él.  
ron que se iban a casar, los compañeros −risueños− les  
Tuve el privilegio de ser su discípulo y esa sus- preguntaban “¿Se van a casar o a matar?”.  
tancial ventaja me permiꢀó ser espectador durante 40  
años de sus experiencias, enseñanzas y, sobre todo,  
gozar de su inmenso cariño, sensibilidad, inteligencia y temprano todas las mañanas dado que su maestro,  
generosidad.  
Pero se casaron y fueron a vivir a Hurlingham.  
Beveraggi salía hacia el Hospital Italiano muy  
Alejandro Pavlovsky, habiendo ganado el concurso de  
Aunque la mayoría de sus innumerables ami- Jefe de Cirugía, lo había privilegiado solicitándole que  
gos y pacientes creen que era chaqueño, Beveraggi lo acompañara. De esta manera comenzó la historia de  
nació circunstancialmente en San Carlos de Bariloche, Beveraggi en el Hospital Italiano (HI).  
dado que su padre, Enrique Juan, dedicado a la explo-  
Me apresuro a relatar cómo fue mi primer  
tación de la industria maderera, estaba obligado a fre- encuentro con quien sería mi maestro. Tras rendir los  
cuentes viajes junto a su mujer, Esther Parodi. Después exámenes de admisión a la residencia en el HI tuve la  
de tener el matrimonio cinco hijas vinieron dos varo- entrevista de rigor. Beveraggi, que era entonces Jefe de  
nes, de los cuales Enrique fue el mayor.  
Docencia e Invesꢀgación y uno de los entrevistadores,  
A los siete años se radicó en el Chaco, donde no intervino demasiado, e incluso salió del salón antes  
completó sus estudios primarios y secundarios y se gra- de que terminara. Como muchos, yo no sabía si iba  
duó de chaqueño para toda su vida. Estudió Medicina a elegir esa u otra residencia, de hecho tenía otra en  
en la Universidad de Buenos Aires y accedió por prome- mente, así que era posible que esa hubiera sido la única  
dio de notas al Hospital de Clínicas, pero dejó el cargo vez que lo hubiera visto. Pero al salir me llamó cam-  
tempranamente para pasar al Hospital Español.  
pechanamente “Che, Saladillo, vení” y comenzó una  
Siendo pracꢀcante mayor de la guardia, el go- charla muy provinciana, nada protocolar, muy ꢁpica de  
bierno de turno, recluyó a Beveraggi en la Cárcel de De- él, hasta que fue al grano y me contó su sueño: “Quiero  
voto por pensar diferente y expresarlo, por un período hacer el mejor servicio de cirugía del país, pero necesi-  
de 7 meses.  
to gente que ame lo que yo amo. Vos sos provinciano  
Durante ese lapso, Margarita Telenta, una es- como yo: tenés que venir acá…”.  
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Imaginen el alma de un postulante sediento de todo,  
Constantemente desde el año 1975 fui tesꢀgo  
¡
pero fundamentalmente de una oportunidad!... Que- ꢂel de ellas y, como todo discípulo, muchas veces traté  
dé seducido por su personalidad, su proyecto resumido de hallar fallas en mi maestro en la búsqueda incons-  
en cinco minutos, y gracias a él elegí la residencia de ciente de aꢂanzar mi personalidad.  
cirugía general del Hospital Italiano.  
Imaginen las presiones a las que puede haber  
Nunca más se cortó ese vínculo con mi maes- sido someꢀdo un esposo, padre de 4 hijos, Jefe del De-  
tro, ese entendimiento fácil, a veces solo con gestos o partamento de Docencia e Invesꢀgación, Jefe del Ser-  
miradas, esa admiración por alguien que vale la pena vicio de Cirugía, Director del HI, Director del Plan de  
admirar.  
Salud, Rector de la Escuela de Medicina, Presidente de  
Este pequeño relato muestra una de las virtu- la Asociación Argenꢀna de Cirugía y de la Academia Ar-  
des de mi maestro: su carisma, su capacidad de moꢀ- genꢀna de Cirugía, Ministro de Salud Pública y abuelo  
var, de transferir su sueño en forma simple, clara, sin múlꢀple, entre otras.  
rodeos y siempre con la verdad por delante.  
He sido tesꢀgo de ocasiones en las que el  
Para alguien no relacionado con la medicina, hombre puede claudicar, yo hubiera claudicado; pero  
Enrique Beveraggi es desconocido. Como Académico se no fui tesꢀgo de una claudicación de Beveraggi. Siem-  
han valorado sus logros al disꢀnguirlo por su trayecto- pre pensé que, si la Argenꢀna tuviera muchos hombres  
ria cienꢁꢂca y sus valores éꢀcos como par, lo que me como él, seguramente sería disꢀnta.  
exime de enumerarlos.  
Mi padre me repeꢁa con frecuencia esta frase  
En el Hospital Italiano, porque su presencia del genial Julio Verne: “Todo lo que un hombre puede  
está tallada en el espíritu, en la visión y en cada rincón imaginar, otros hombres podrán hacerlo realidad” y yo  
de los pasillos.  
En los más jóvenes, porque su nombre es tan  
grande que no puede pasar inadverꢀdo para quienes se muchos de nosotros: él tenía la capacidad de imaginar  
acercan a la cirugía.  
Podría hablarles semanas, meses, de Beve-  
a esto agregaría: “Lo diꢃcil es imaginar”.  
Y esta caracterísꢀca disꢀnguía a mi maestro de  
lo impensable y posteriormente hacerlo realidad.  
Mientras me entrenaba en Piꢄsburgh en 1981  
raggi, pero solo quisiera rescatar para los jóvenes el pensaba: “Esto nunca lo vamos a poder hacer en la Ar-  
ejemplo de un hombre admirable, un maestro genuino genꢀna, es como mandar un cohete a la luna; no conta-  
que disfrutaba del éxito de sus discípulos. Que esꢀmu- mos con estos recursos ni humanos ni materiales”…  
laba la independencia de criterio y aceptaba el disenso  
aprendiendo constantemente de él.  
Pero Beveraggi me visitaba en Piꢄsburgh y me  
cuidaba, esꢀmulaba y moꢀvaba como los verdaderos  
A pesar de que esꢀmulaba la independencia maestros.  
de criterio, la palabra pelea para Beveraggi no exisꢁa.  
En uno de esos viajes junto con Fernando Bo-  
El diálogo abierto y el respeto por el pensamiento del nadeo, me dijo: “Ahora tenés que volver. Vamos a tra-  
prójimo eran prioritarios en su modo de actuar y pen- bajar y lo vamos a hacer en la Argenꢀna”. Él tuvo la ca-  
sar. Yo agregaría que le gustaba esꢀmular el disenso pacidad de imaginar…  
y, del intercambio de opiniones, él sopesaba la mejor  
Mientras realizábamos los primeros trasplan-  
opción. Siempre priorizaba el bien común a los intere- tes, Beveraggi caminaba por el quirófano y cada hora me  
ses personales o sectoriales. Cuando le tocó dirigir la preguntaba cómo marchaba todo. Valoren ustedes lo  
Asociación Argenꢀna de Cirugía, dio un gran impulso a que signiꢂcaba ese respaldo. Sin duda, él tenía los mis-  
la parꢀcipación de las nuevas generaciones por medio mos temores que teníamos todos por realizar una tarea  
del esꢁmulo siempre basado en el diálogo campechano de pioneros, pero nunca lo dejaba trasuntar y así nos in-  
y frontal. Era amigo de todos los líderes del interior y fundíaunaenormeseguridad. Siélestaba, todoiríabien.  
ellos le profesaban un cariño y admiración inmensos.  
Como comúnmente se dice, sin pretender  
Pero “Beve” conocía además a cada uno de los médicos abarcar la vastedad de implicaciones del concepto “la  
de las disꢀntas ciudades y pueblos. No solo eso, sino educación argenꢀna vive aún del empuje que le dio Sar-  
incluso podía relatar alguna anécdota con tal o cual co- miento”, podría decirse que el Hospital Italiano exhibe  
lega.  
aún el empuje del proyecto médico de Beveraggi, que  
Cuando fue presidente del Congreso Argenꢀ- básicamente se resumía en médicos de ꢀempo comple-  
no de Cirugía, yo integré junto a otros jóvenes la comi- to que amen lo que hacen, que invesꢀguen hasta los  
sión que lo ayudaba en su organización. ¡Cuánto apren- límites de la especialización en busca de la excelencia y  
dimos todos de su alegre manera de persuadir, de la que lo difundan en un proyecto docente riguroso.  
energía transmiꢀda para contagiar opꢀmismo y de su  
Pero como era un soñador con los pies en la  
tremenda capacidad para escuchar! Todos nos senꢁa- ꢀerra, imaginó las condiciones para que el proyecto  
mos incluidos en sus ideas y proyectos e imitábamos su fuera sustentable en un país permanentemente cam-  
comportamiento, el cual era digno de imitar.  
biante. Así no solo apoyó la creación del Plan de Salud  
Si tuviera que elegir tres virtudes que confor- sino la introducción de la especialidad Medicina Fami-  
maban esta personalidad fascinante les diría: la humil- liar y la del Insꢀtuto Universitario, del que ꢂnalmente  
dad, la generosidad y la honesꢀdad.  
fue su primer Rector. Con ello anꢀcipó dos líneas de  
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trabajo que las Academias de Medicina y Ciencias del ꢀempos que vivimos. Pero no se den por vencidos, y  
mundo fomentan de modo creciente: el imprescindible demuéstrenle una y otra vez que les apasiona lo que él  
enfoque social que deben tener los centros de excelen- ama y así la chance será mayor.  
cia en una sociedad cuyas inequidades son determinan-  
Por úlꢀmo, quisiera transferirles una reflexión,  
tes evidentes de salud y el creciente reconocimiento de un simple enunciado que me transꢂriera mi maestro y  
la labor de excelencia de muchas de nuestras colegas que los ayudará a separar lo esencial de lo superfluo,  
mujeres, en pie de igualdad por sus capacidades.  
lo eterno de lo temporal, y que es fundamental para  
No voy a mencionar en parꢀcular ninguno de mantenerse centrado, equilibrado, balanceado. Ese  
los logros académicos que obtuvo mi maestro, pero sí equilibrio mágico y sabio que alinea a los astros, se re-  
les puedo asegurar que accedió a todos. Tan importan- laciona con los afectos. Los afectos, creo yo, son la base  
te como lo anterior era la gran tarea médica y la de- fundamental de una vida plena de saꢀsfacciones y de  
voción solidaria que constantemente lo acompañaron alegrías.  
en su relación con los pacientes. Siempre dispuesto a  
Beveraggi vivió rodeado de afectos; su espo-  
ayudar con palabras de aliento, mezcladas con bromas sa Margarita, sus 4 hijos −María, Enrique, Bibiana y  
o anécdotas cuando la circunstancia lo ameritaba.  
Paula−, sus 22 nietos y 2 bisnietos, y los innumerables  
Esta historia, si se quiere novelada en la rela- amigos. Ellos siempre consꢀtuyeron ese centro esencial  
ción maestro/discípulo, pretende enfaꢀzar las ventajas directamente relacionado con su equilibrio emocional.  
de tener un mentor, un guía, un padre adopꢀvo. Con el  
He querido contarles la historia de un gran  
agregado de que a las verdades de nuestro padre bio- hombre, no por el solo hecho de relatarla y convocar  
gico seguramente les daremos menos crédito que a las la atención como en una película fascinante, sino para  
de nuestro maestro.  
transmiꢀrles el ejemplo de la pasión y decirles que la  
A los jóvenes les aconsejo que, si aún no ꢀe- mejor enseñanza sería lograr que no se conformen con  
nen un mentor, se esfuercen en conseguirlo, en buscar- haberla escuchado, sino que se comprometan con el  
lo. Él no les golpeará la puerta y les dirá: “Quiero que protagonismo de los verdaderos soñadores como él.  
seas mi discípulo”. No, eso es muy improbable en los  
Eduardo de Sanꢀbañes