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E de Sanꢀbañes. In memoriam: Dr. Enrique M. Beveraggi. Rev Argent Cirug 2015;107(3):103-5
Imaginen el alma de un postulante sediento de todo,
Constantemente desde el año 1975 fui tesꢀgo
¡
pero fundamentalmente de una oportunidad!... Que- ꢂel de ellas y, como todo discípulo, muchas veces traté
dé seducido por su personalidad, su proyecto resumido de hallar fallas en mi maestro en la búsqueda incons-
en cinco minutos, y gracias a él elegí la residencia de ciente de aꢂanzar mi personalidad.
cirugía general del Hospital Italiano.
Imaginen las presiones a las que puede haber
Nunca más se cortó ese vínculo con mi maes- sido someꢀdo un esposo, padre de 4 hijos, Jefe del De-
tro, ese entendimiento fácil, a veces solo con gestos o partamento de Docencia e Invesꢀgación, Jefe del Ser-
miradas, esa admiración por alguien que vale la pena vicio de Cirugía, Director del HI, Director del Plan de
admirar.
Salud, Rector de la Escuela de Medicina, Presidente de
Este pequeño relato muestra una de las virtu- la Asociación Argenꢀna de Cirugía y de la Academia Ar-
des de mi maestro: su carisma, su capacidad de moꢀ- genꢀna de Cirugía, Ministro de Salud Pública y abuelo
var, de transferir su sueño en forma simple, clara, sin múlꢀple, entre otras.
rodeos y siempre con la verdad por delante.
He sido tesꢀgo de ocasiones en las que el
Para alguien no relacionado con la medicina, hombre puede claudicar, yo hubiera claudicado; pero
Enrique Beveraggi es desconocido. Como Académico se no fui tesꢀgo de una claudicación de Beveraggi. Siem-
han valorado sus logros al disꢀnguirlo por su trayecto- pre pensé que, si la Argenꢀna tuviera muchos hombres
ria cienꢁꢂca y sus valores éꢀcos como par, lo que me como él, seguramente sería disꢀnta.
exime de enumerarlos.
Mi padre me repeꢁa con frecuencia esta frase
En el Hospital Italiano, porque su presencia del genial Julio Verne: “Todo lo que un hombre puede
está tallada en el espíritu, en la visión y en cada rincón imaginar, otros hombres podrán hacerlo realidad” y yo
de los pasillos.
En los más jóvenes, porque su nombre es tan
grande que no puede pasar inadverꢀdo para quienes se muchos de nosotros: él tenía la capacidad de imaginar
acercan a la cirugía.
Podría hablarles semanas, meses, de Beve-
a esto agregaría: “Lo diꢃcil es imaginar”.
Y esta caracterísꢀca disꢀnguía a mi maestro de
lo impensable y posteriormente hacerlo realidad.
Mientras me entrenaba en Piꢄsburgh en 1981
raggi, pero solo quisiera rescatar para los jóvenes el pensaba: “Esto nunca lo vamos a poder hacer en la Ar-
ejemplo de un hombre admirable, un maestro genuino genꢀna, es como mandar un cohete a la luna; no conta-
que disfrutaba del éxito de sus discípulos. Que esꢀmu- mos con estos recursos ni humanos ni materiales”…
laba la independencia de criterio y aceptaba el disenso
aprendiendo constantemente de él.
Pero Beveraggi me visitaba en Piꢄsburgh y me
cuidaba, esꢀmulaba y moꢀvaba como los verdaderos
A pesar de que esꢀmulaba la independencia maestros.
de criterio, la palabra pelea para Beveraggi no exisꢁa.
En uno de esos viajes junto con Fernando Bo-
El diálogo abierto y el respeto por el pensamiento del nadeo, me dijo: “Ahora tenés que volver. Vamos a tra-
prójimo eran prioritarios en su modo de actuar y pen- bajar y lo vamos a hacer en la Argenꢀna”. Él tuvo la ca-
sar. Yo agregaría que le gustaba esꢀmular el disenso pacidad de imaginar…
y, del intercambio de opiniones, él sopesaba la mejor
Mientras realizábamos los primeros trasplan-
opción. Siempre priorizaba el bien común a los intere- tes, Beveraggi caminaba por el quirófano y cada hora me
ses personales o sectoriales. Cuando le tocó dirigir la preguntaba cómo marchaba todo. Valoren ustedes lo
Asociación Argenꢀna de Cirugía, dio un gran impulso a que signiꢂcaba ese respaldo. Sin duda, él tenía los mis-
la parꢀcipación de las nuevas generaciones por medio mos temores que teníamos todos por realizar una tarea
del esꢁmulo siempre basado en el diálogo campechano de pioneros, pero nunca lo dejaba trasuntar y así nos in-
y frontal. Era amigo de todos los líderes del interior y fundíaunaenormeseguridad. Siélestaba, todoiríabien.
ellos le profesaban un cariño y admiración inmensos.
Como comúnmente se dice, sin pretender
Pero “Beve” conocía además a cada uno de los médicos abarcar la vastedad de implicaciones del concepto “la
de las disꢀntas ciudades y pueblos. No solo eso, sino educación argenꢀna vive aún del empuje que le dio Sar-
incluso podía relatar alguna anécdota con tal o cual co- miento”, podría decirse que el Hospital Italiano exhibe
lega.
aún el empuje del proyecto médico de Beveraggi, que
Cuando fue presidente del Congreso Argenꢀ- básicamente se resumía en médicos de ꢀempo comple-
no de Cirugía, yo integré junto a otros jóvenes la comi- to que amen lo que hacen, que invesꢀguen hasta los
sión que lo ayudaba en su organización. ¡Cuánto apren- límites de la especialización en busca de la excelencia y
dimos todos de su alegre manera de persuadir, de la que lo difundan en un proyecto docente riguroso.
energía transmiꢀda para contagiar opꢀmismo y de su
Pero como era un soñador con los pies en la
tremenda capacidad para escuchar! Todos nos senꢁa- ꢀerra, imaginó las condiciones para que el proyecto
mos incluidos en sus ideas y proyectos e imitábamos su fuera sustentable en un país permanentemente cam-
comportamiento, el cual era digno de imitar.
biante. Así no solo apoyó la creación del Plan de Salud
Si tuviera que elegir tres virtudes que confor- sino la introducción de la especialidad Medicina Fami-
maban esta personalidad fascinante les diría: la humil- liar y la del Insꢀtuto Universitario, del que ꢂnalmente
dad, la generosidad y la honesꢀdad.
fue su primer Rector. Con ello anꢀcipó dos líneas de