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C Ayon y cols. Colecistectomía laparoscópica en la necrosis pancreáꢂca. Rev Argent Cirug 2016;108(1):14-9
abordaje ꢀene alta tasa de éxito, pero depende de la
disponibilidad de equipamiento y del entrenamiento
quirúrgico adecuado. El porcentaje de liꢀasis coledo-
ciana asociada a la pancreaꢀꢀs aguda al momento de
la cirugía fue similar al registrado por otros autores17
realización de la colecistectomía supone el tratamiento
complementario, para prevenir nuevos episodios de
pancreaꢀꢀs o complicaciones biliares. Para el caso de
la pancreaꢀꢀs aguda leve y sin complicaciones, se reco-
mienda la colecistectomía temprana durante la misma
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(casi 16%). Tampoco indicamos la endoscopia retrógra-
internación tan pronto como sea posible . En ese sen-
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do, el estudio PONCHO (Pancreaꢀꢀs of billiary origin,
da sistemáꢀca, ya que solo la consideramos como un
procedimiento terapéuꢀco y no diagnósꢀco, debido al
riesgo de complicaciones, con tasas de morbilidad del
ꢀ
opꢀmal ꢀming of cholecystectomy), mostró una dis-
minución de la mortalidad y número de readmisiones
cuando se pracꢀcaba la colecistectomía laparoscópica
temprana (dentro de las 72 horas) vs. la colecistectomía
diferida (25 a 30 días del inicio de la pancreaꢀꢀs leve).
Sin embargo, no existe evidencia suꢁciente que indique
la oportunidad quirúrgica, después de una pancreaꢀ-
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0% y mortalidad del 1% y que, además, puede resul-
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tar innecesaria (estudios normales) hasta en un 41% de
los casos de liꢀasis vesicular con sospecha de cálculos
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en la vía biliar principal .
A todos los pacientes se les solicitó TC diná-
mica previa a la colecistectomía. En 9 pacientes persis-
ꢅan focos de necrosis (menos del 20% de la glándula),
que no afectaron el desarrollo quirúrgico, ni generaron
complicaciones posteriores. Consideramos que la per-
sistencia de estos focos remanentes de necrosis (no in-
fectados) no contraindican la colecistectomía, toda vez
que la lesión pancreáꢀca se encuentre estabilizada. A
pesar de observar durante la laparoscopia 3 casos de
abombamientos retroperitoneales y uno duodenal (ori-
ginados por la necrosis), en ningún caso estos hallazgos
interꢁrieron con el desarrollo de la colecistectomía.
Hasta la fecha, no existe evidencia que dé
ꢀ
s aguda grave asociada a infección pancreáꢀca. Clási-
camente, la oportunidad para la colecistectomía en el
contexto de la necrosis pancreáꢀca estéril se sugiere a
parꢀr de la sexta semana de iniciada la pancreaꢀꢀs,
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empo esꢀpulado para la estabilización de la lesión .
ꢀ
Por su parte, para el caso de las necrosis infectadas, se
sugiere la colecistectomía durante uno de los procedi-
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mientos de la necrosectomía abierta . Sin embargo,
cuando la NPI se aborda mediante “step up approach”,
no existe posibilidad de realizar la colecistectomía en
simultáneo (ya que no se accede a la cavidad abdomi-
nal) y esto determina que la operación sea planteada
con posterioridad. Tal situación genera el interrogante
de establecer no solo el momento más apropiado, sino
también la estrategia y la manera más adecuada de rea-
lizarla. Se podrían proponer las siguientes posibilida-
des: colecistectomía asociada a una endoscopia retró-
grada, colecistectomía más exploración biliar abierta y
colecistectomía más exploración biliar por laparoscopia.
En nuestra serie de pacientes someꢀdos a la
cuenta del momento más adecuado para la realización
de la colecistectomía en el contexto de la NPI. A pesar
de ello, parecería que el consenso general se inclina
más por retrasar la cirugía tanto como fuera necesario,
con el objeꢀvo de lograr la resolución de la necrosis y
evitar la posibilidad de una operación técnicamente
más diꢄcil sobre un abdomen todavía inflamado, que
pudiera incrementar los riesgos de sangrado, lesión bi-
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liar e infección . Por el contrario, el hecho de retrasar la
colecistectomía también pone en riesgo la aparición de
un nuevo episodio de pancreaꢀꢀs del 18% sobre un pe-
ríodo de 40 días20 y de complicaciones biliares del 35%
colecistectomía laparoscópica no se plantearon dudas
de conversión durante el desarrollo quirúrgico atribui-
das a causas inflamatorias o anatómicas. Coincidimos
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con otros autores en que este abordaje, sumado a la
instrumentación transcísꢀca, ꢀene las ventajas de la
miniinvasividad, es altamente exitoso, con baja morbili-
dad, evita el riesgo frecuente de eventraciones y no re-
quiere otro procedimiento adicional en quirófano como
la endoscopia retrógrada, que adiciona además una se-
gunda intervención con su morbimortalidad asociada.
En este trabajo no se solicitó de manera ruꢀ-
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en un ꢀempo medio de 10 meses . El criterio adop-
tado por nuestro grupo fue intentar la colecistectomía
más la exploración biliar durante la misma internación,
pero habiendo superado el cuadro inflamatorio e infec-
cioso inicial, sumada a la estabilización o disminución
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de la necrosis y en ausencia de colecciones signiꢁca-
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2
ꢀ
vas . Coincidimos con otros autores en considerar
estos factores como determinantes en la evolución de
las complicaciones locales de la pancreaꢀꢀs aguda . El
empo de espera desde la colocación de los catéteres
naria la colangiorresonancia preoperatoria, porque al
margen de que 4 pacientes presentaran por ecograꢄa
dilatación biliar y uno de ellos imagen liꢀásica intraca-
nalicular al mometo de la cirugía, no nos modiꢁcaba la
conducta de realizar la colangiograꢄa intraoperatoria
sistemáꢀca en todos los pacientes, estudio que con-
sideramos indispensable, por su sencillez, facꢀbilidad
y sensibilidad. Así, de los 13 pacientes operados, en
dos de ellos (15,38%) se evidenció en la colangiograꢄa
intraoperatoria liꢀasis coledociana, que fue resuelta sin
complicaciones mediante acceso transcísꢀco por vía
laparoscópica con el empleo de canastas de Dormia.
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ꢀ
hasta el momento de la cirugía tuvo una media de 67
días (41-153), que concuerda con el período de espera
de 6-9 semanas informado en otros trabajos22 para la
estabilización de la lesión y la resolución de las colec-
ciones.
En esta serie de 13 pacientes, el abordaje la-
paroscópico se realizó sin inconvenientes ni complica-
ciones. El ꢀempo operatorio medio fue de 96 minutos,
esperable para el desarrollo de una colecistectomía con
colangiograꢄa intraoperatoria. No hubo conversiones
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Al igual que otros cirujanos , consideramos que este