Discursos
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Rev Argent Cirug 2016;108(3):154
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Discurso del Sr. Presidente entrante de la Academia Argenꢀna de Cirugía
Address by the new President of the Argenꢀna Academy of Surgery
Julio A. Diez
Autoridades, Sres. Académicos, Señoras y Señores:
mejores resultados. Tuve el honor de conocerlo en mi
casa y fue quien propuso que la simpatectomía se lla-
En primer lugar, quiero agradecer a Miguel mara operación de Diez. No es muy común que los ci-
Ciardullo lo que ha dicho de mí; sus elogios me hicieron rujanos aplaudamos lo que hacen los otros; este fue un
acordar de mi abuela cuando me convencía de que yo ejemplo.
–
palabras más, palabras menos− era un encanto.
Eso fue un discurso, un recuerdo mío, lleno de dificaciones de las cirugías, porque cuando todos está-
amistad y cariño. Gracias. bamos contentos con la cirugía vascular del simpáꢀco
Por qué el hombre siempre ha resisꢀdo los empezaron a aparecer primero los injertos de vena
Otro tema al que quería referirme son las mo-
¿
cambios? Habría que preguntarle al pobre Colón, cuan- safena; después entró la industria y nos obligó a todos a
do parꢀó con las carabelas y todo el mundo auguraba cambiar y a olvidarnos de eso, o a dejar tales operacio-
que se caerían porque la Tierra −sostenían− era plana. nes como adyuvantes y empezar a hacer injertos, que
Calculo que se habrían burlado también de Newton por se debían −cuando andaban bien− a la capacidad del
la ley de la gravedad, que demostró que nadie se iba a cirujano y a los buenos resultados que había obtenido
caer.
la industria.
El progreso siempre sigue y, a pesar de que mu-
Pero me gustaría recordar a algunas personas
que me enseñaron cirugía y éꢀca, y el primero a quien chos se opongan, querría recordar otra experiencia,la
quiero recordar es Roberto Pradier, porque la primera cirugía de la úlcera duodenal.
guardia tuve el honor de hacerla con él, que era pracꢀ-
Había muchas úlceras duodenales y pocos re-
cante mayor. Yo presenté un enfermo y le dije: Prácꢀca- medios para tratarlas. Y entonces se había puesto de
mente ya me di cuenta, yo vi, yo entendí. Cuando ter- moda, o todo el mundo aceptaba, que la gastrectomía
miné, Roberto me llamó y a solas me dijo: Julio, en este subtotal era la operación que más curaba la úlcera duo-
hospital nadie se autoalaba. Y ahí comenzó una amistad denal. Sin embargo, tenía una mortalidad, en cierto
que no ha terminado.
senꢀdo, alta para esa época y ofrecía además varias di-
En este Hospital conocí a otros brillantes ciru- ficultades que hacían que también se produjeran com-
janos además de mi padre: los conocí a Lange y a Spa- plicaciones . De repente apareció alguien que propuso:
tola, que me enseñaron a operar; tuve jefes brillantes ¿Qué les parece si cortamos los vagos? Por supuesto, el
como Mario Brea. Un día me dijo: Mi mayor preocupa- 99 % de los cirujanos lo llamaron heréꢀco, pero cuando
ción es elegir un buen sucesor; un jefe siempre debe en el Hospital de Clínicas recibimos a Vicente Guꢀérrez
pensar en elegir su sucesor. Y en las reuniones de ciru- que volvía de Escocia, eso sí sin kilt, él nos convenció de
gía, Mario Brea hacia subir al estrado a los médicos de que empezáramos a hacer vagotomías y las hicimos. Al
planta para reemplazarlo durante el Ateneo.
principio fuimos considerados casi herejes; un cirujano
Vino después Andrés Santas, que no solamen- me dijo: Y… ustedes cortan vagos porque no saben ha-
te hacía eso sino bajaba del estrado, se sentaba en pri- cer una gastrectomía. ¡Qué le vamos a hacer!
mera fila y le pedía a uno de los médicos de planta que
Todo cambio implica resistencia y, sino, pien-
dirigiera el Ateneo.
sen en la resistencia que generó la cirugía laparoscópi-
Otros no hacen eso, no lo hicieron, pero creo ca, gracias a la cual la frase “Grandes cirujanos, grandes
que la diferencia, al cabo de unos años, se nota; por lo incisiones” fue reemplazada por la cirugía a través de
menos yo la noto.
un microscopio y moviendo con las manos instrumen-
Me gustaría recordar ahora algunas de las pe- tos que no se veía qué hacían. Los más contentos con
leas que hemos tenido desde que yo entré a estudiar ese cambio fueron, por supuesto, los enfermos y las
medicina hasta la actualidad.
empresas que fabricaban los instrumentos y que gana-
Por ejemplo, cuando inventó Leriche una ci- ron muchísimo dinero , pero también contribuyeron a
rugía para que los espasmos arteriales de las piernas que la cirugía mejorara. Después siguió todo lo demás:
cedieran, resultó un éxito, pero varios años después los trasplantes de hígado, las resecciones de hígado, las
a otro cirujano argenꢀno se le ocurrió que, en vez de resecciones de páncreas. Siempre alguien empezaba,
hacer eso, se podía sacar el simpáꢀco, y se obtuvieron otro seguía y siete u ocho se preguntaban si valdría la
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. Sesión pública solemne - 27 de abril de 2016.