Discursos  
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Rev Argent Cirug 2016;108(3):147-153  
Elogio al Dr. Enrique Beveraggi  
Praise to Dr. Enrique Beveraggi  
Juan Pekolj  
En mi carácter de Secretario de la Academia  
Argenꢀna de Cirugía me corresponde realizar el elogio  
a un Miembro Académico que ya no está con nosotros.  
La Comisión Direcꢀva decidió que fuera el Dr. Enrique  
Marcelo Beveraggi la figura a quien se elogiaría. Es el  
cuarto elogio que me asignaron, pero este me emociona  
sobremanera ya que se trata de uno de mis mentores.  
Al Dr. Beveraggi principalmente sus familiares  
lo conocen como “Quique”, y para otros es Beve o “El  
Beve”, como lo llamamos en el Hospital Italiano de Bue-  
nos Aires (HIBA)(Fig. 1).  
En primer término quiero agradecer a todos  
los que me aportaron información, datos y anécdo-  
tas. A nivel familiar a Margarita Telenta, su esposa, a  
su hijo Enrique, y a “Pieter” Daels, uno de sus yernos.  
En relación con lo profesional, asistencial y académico,  
a los Dres. Vicente Guꢀérrez Maxwell, Fernando Bona-  
deo, Eduardo de Sanꢀbañes, Marcelo Figari, Marcelo  
Marcheꢁ, Enrique Sívori y Jorge Sívori. Finalmente, mi  
agradecimiento a todos aquellos que accionaron en  
Facebook y WhatsApp en las correspondientes publica-  
ciones que hice al respecto para obtener información y  
comentarios.  
“Las insꢀtuciones y los países no existen sin his-  
toria, y la graꢀtud −senꢀmiento excelso del ser humano  
hacia quienes con esfuerzo nos llevaron hasta aquí− me  
parece fundamental.” Esta no es una expresión perso-  
nal mía, sino del propio Dr. Beveraggi, quien la pro-  
nunció en el momento de asumir la Presidencia del 59°  
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Congreso Argenꢀno de Cirugía . La graꢀtud era una de  
las caracterísꢀcas más marcadas de nuestro elogiado.  
Un editorial de la Sociedad de Cirujanos Ge-  
Dr. Enrique Marcelo Beveraggi  
nerales de Perú de abril de 2016 se refiere a la búsque-  
da de líderes y en la primera oración expresa: “Cuando  
pensamos en liderazgo, nos viene a la mente la figura  
de Enrique Beveraggi en Argenꢀna…”, lo cual remarca  
su impacto regional en Laꢀnoamérica. En ese mismo  
editorial mencionan una expresión de Winston Chur-  
chill que se adapta perfectamente a lo que fue nuestro  
homenajeado: El problema de nuestra época consiste  
en que los hombres no quieren ser úꢀles sino impor-  
tantes. Beveraggi se caracterizó por ser y buscar ser úꢀl  
en su accionar, y en ningún momento le preocupó el  
reconocimiento y menos aún senꢀrse importante. Su  
capacidad de liderazgo la mantuvo tanto en sus inicios  
en el Servicio, durante la conducción del Servicio y del  
Hospital, y aun como abuelo.  
Para presentárselo recurriré al senꢀr y pensar  
de diversas personas relacionadas con él por disꢀntas  
razones.  
Margarita, su esposa, lo define como un ser  
honesto, humilde y como el más bueno, inteligente y  
generoso que conoció. El Dr. Vicente Guꢀérrez reco-  
noce que estuvieron en competencia pero de la sana  
y que el homenajeado siempre fue admirado por su  
valenꢂa, un hombre muy presencial, espontáneo y al  
que le gustaba hablar con todos. El Dr. Jorge Sívori, uno  
de sus primeros residentes, lo reconoce como un líder  
que encabezó un movimiento médico en el Hospital  
Italiano, que tenía mucha vinculación en el país y que  
era de ayudar mucho a los demás. El Dr. Enrique Sívori  
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. Sesión pública solemne, Academia Argenꢀna de Cirugía-27 de abril de 2016.  
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J Pekolj. Elogio al Dr. Enrique Beveraggi. Rev Argent Cirug 2016;108(3):147-153  
lo define como alguien que siempre iba para adelante,  
con una gran capacidad para organizar y promover, que  
era políꢀcamente muy hábil y capaz de crear una gran  
afinidad (“rapport”) con la gente.  
El Dr. Beveraggi tuvo dos discípulos dilectos:  
los Dres. Fernando Bonadeo y Eduardo de Sanꢀbañes.  
El primero reconoce al Dr. Beveraggi como un gran es-  
tratega, intuiꢀvo y moꢀvador, que tuvo la capacidad de  
influir en la toma de decisiones de muchos cirujanos.  
Tanto es así que lo convenció primero para dedicarse  
a la cirugía y luego para que se quedara en el hospital,  
cuando su idea original era hacer traumatología y en  
otro centro.  
Por su parte, de Sanꢀbañes lo define como un  
ser humano excepcional, carismáꢀco. Generoso y un  
maestro genuino.  
Su hijo Enrique lo reconoce como el gran pro-  
motor de la familia, el “nucleador” del Servicio. Dice  
que era alguien que curaba con la palabra, ya que en-  
traba en la habitación del paciente, hablaba con él, le  
tomaba el pulso… y el paciente ya era otro.  
Su familia original en Resistencia: sus padres, sus cinco hermanas y  
su hermano  
Muchos lo definen como “Un Grande del Cha-  
co”, y hasta hay una plazoleta en Resistencia que hoy  
lleva su nombre. Sin embargo, para sorpresa de mu-  
chos, sus orígenes no están en esa provincia.  
Su abuelo, Napoleón Beveraggi, vino al Chaco  
en 1887 proveniente de la isla de Córcega, para de-  
sarrollar una extensión del tren desde Santa Fe hasta  
Chaco. Tuvo diez hijos y uno de ellos, Enrique Juan, fue  
el padre de nuestro homenajeado. Se casó con Esther  
Parodi y tuvieron cinco hijas y dos hijos. Enrique Mar-  
celo fue el sexto hijo y nació el 13 de diciembre de 1930  
en Bariloche (Río Negro). Vivió hasta los dos años allí, y  
luego se mudaron a Paraná (Entre Ríos) para, finalmen-  
El Dr. Beveraggi en una clase en la Facultad de Medicina de la UBA  
te, asentarse en forma definiꢀva en Resistencia (Chaco) realidad políꢀca del país. Cierto día, en la vía pública,  
(
Fig. 2). Allí cursó sus estudios primarios y secundarios; estaban reparꢀendo panfletos en contra del gobierno  
luego se trasladó a Buenos Aires para desarrollar su for- en la zona de Almagro, por lo cual fue detenido con  
mación en Medicina en la Universidad de Buenos Aires otros compañeros y mantenido en prisión con otros  
(
UBA) (Fig. 3). Finalizó con un excelente promedio, por 180 jóvenes en la Penitenciaría, la cárcel ubicada en lo  
lo cual le correspondía ir al Hospital de Clínicas; sin em- que hoy es el Parque Las Heras, por el término de seis  
bargo, eligió ir al Hospital Español y más tarde pasó al meses y medio. ¿Cuál fue el delito? Como dijo Marga-  
Hospital Italiano.  
Reconoce en su formación a tres mentores: los  
rita, el pensar disꢀnto ¡¡¡y expresarlo!!!  
Sin embargo, esta situación compleja le dejó  
Dres. Alejandro Pavlovsky, Francisco Loyúdice y Andrés a Beveraggi dos saldos posiꢀvos. El primero fue la crea-  
Santas. Los dos primeros relacionados con su formación ción de la Fundación 5 de octubre de 1954, que realizó  
quirúrgica en el Hospital Italiano y el Dr. Santas, como reuniones mensuales permanentes relacionadas con la  
mentor en su formación docente y en el desarrollo de consolidación del valor de la democracia y contó con  
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las residencias .  
grandes personalidades como concurrentes, entre ellos  
Fue un docente de alma y recorrió el país con el Dr. Cesar Milstein, luego premio Nobel de Medicina.  
esa función. Se interesaba también por los aspectos sa- Más adelante me referiré al otro hecho posiꢀvo.  
lientes de la educación de la comunidad general y mé-  
El segundo momento diꢃcil ocurrió en el año  
dica. Fue un gran integrador regional de Laꢀnoamérica 1977, a los 47 años, cuando −parꢀcipando de una cace-  
y así relacionó la cirugía argenꢀna con la de los demás ría− en forma accidental se disparó con una escopeta  
países de habla hispana.  
en la palma de la mano derecha que era su mano hábil.  
En su vida personal enfrentó dos momentos Como consecuencia, debió someterse a múlꢀples ciru-  
diꢃciles: uno fue su arresto en el año 1954, y otro un gías de las que se repuso con gran temple y entereza.  
accidente durante una cacería en 1977.  
Como dijo el Dr. Laurence al referirse a nuestro home-  
En el año 1954 corrían ꢀempos diꢃciles en la najeado, en esa circunstancia se vio el potencial que