Arꢁculo original  
73  
Rev Argent Cirug 2017;109(2):73-78  
Hernia de Petersen después de bypass gástrico laparoscópico  
Petersen’s hernia aꢀer laparoscopic gastric bypass  
Nicolás L. Avellaneda, Marꢀn F. Marchese, Marcelo R. Oliva, Federico A. Rovegno, German Espil, Pablo Monꢁ, Jorge  
Thierer, Gaston Clementé, Carlos E. Giordanelli  
Servicio de Cirugía RESUMEN  
General. Centro de  
Educación Médica e Antecedentes: el bypass gástrico laparoscópico es considerado el procedimiento de referencia (gold  
Invesꢀgaciones Clínicas standard) para el tratamiento quirúrgico de pacientes con obesidad mórbida, y, si bien educe en gran  
CEMIC. Buenos Aires. medida la morbilidad de esta cirugía, se asocia a un aumento en la incidencia de hernias internas.  
Argenꢀna.  
Objeꢀvo: describir una serie de pacientes someꢀdos a cirugía de bypass gástrico laparoscópico por  
obesidad mórbida e idenꢀꢁcar a aquellos que presentaron una hernia de Petersen.  
Correspondencia:  
Material y métodos: se analizó una serie de pacientes operados de bypass gástrico laparoscópico para  
Carlos E. Giordanelli  
tratamiento de obesidad mórbida en un hospital universitario de Buenos Aires, entre 2011 y 2016.  
e-mail:  
Fueron revisadas las historias clínicas y se idenꢀꢁcaron aquellos pacientes que presentaron una hernia  
c_giordanelli@hotmail.  
com de Petersen, cómo se diagnosꢀcaron, su resolución quirúrgica y su evolución.  
Resultados: en 172 pacientes operados en el período, la mediana de edad fue de 43 años, 137 (79%)  
fueron mujeres y 35 (21%) hombres. Cuatro pacientes (2,33%) presentaron una hernia de Petersen en  
el posoperatorio: 3 mujeres y un varón, con rango de edad entre 27 y 52 años, y requirieron tratamien-  
to quirúrgico. Tres de ellos pudieron resolverse por vía laparoscópica.  
Conclusión: la hernia de Petersen es una complicación infrecuente en el posoperatorio de cirugía de  
bypass gástrico laparoscópico, pero cuando se presenta requiere resolución quirúrgica. La vía laparos-  
cópica es una forma segura y con buena evolución postoperatoria alejada.  
Palabras clave: hernia, Petersen, bypass, gástrico, laparoscópico, interna.  
AbSTRACT  
Background: laparoscopic gastric bypass is considered the gold standard procedure for the treatment  
of morbid obesity. Although this approach reduces signiꢁcantly the morbidity in these paꢀents, it has  
been also associated to an increase in the development of internal hernias.  
Objecꢀve: to describe a series of paꢀents who underwent laparoscopic gastric bypass as ꢁrst line  
treatment for morbid obesity and idenꢀfy those who presented a Petersen’s hernia aꢂer surgery.  
Materials and methods: it was analyzed a series of paꢀents with laparoscopic gastric bypass for the  
treatment of morbid obesity in a university hospital in Buenos Aires between 2011 and 2016. It were  
reviewed the medical charts and it were idenꢀꢁed those who presented Petersen’s hernia, how they  
were diagnosed, there surgical resoluꢀon and outcome.  
Results: of 172 paꢀents who underwent the surgical procedure within this period of ꢀme, median  
age was 43 years, and 137 (79%) were women and 35 (21%) men. Four paꢀents (2,33%) presented  
Petersen’s hernia during the postoperaꢀve course: 3 women and a man, with a range of age between  
2
7 and 52 years and they required surgical treatment. Three of them could be treated by a laparosco-  
pic approach.  
Conclusion: Petersen´s hernia is an infrequent complicaꢀon during the postoperaꢀve course of lapa-  
roscopic gastric bypass and it requires surgical treatment. Laparoscopic approach is safe and with a fair  
long term postoperaꢀve evoluꢀon.  
Keywords: hernia , Petersen, bypass, gastric , laparoscopic, internal.  
Recibido el  
7 de diciembre de 2016  
Aceptado el  
0
1
7 de abril de 2017  
7
4
NL Avellaneda y cols.Hernia de Petersen después de bypass gástrico. Rev Argent Cirug 2017;109(2):73-78  
Introducción  
La obesidad mórbida es una patología cada vez  
Técnica del bypass gástrico  
Idenꢀꢁcación del ángulo de Treitz y localiza-  
más prevalente en la población mundial. Su tratamien- ción de la primer asa yeyunal, para descartar anomalías  
to se ha visto revolucionado en los úlꢀmos años con el anatómicas. Confección del pouch gástrico de aproxi-  
advenimiento de la cirugía bariátrica, habiéndose de- madamente 20 mL de volumen, con sutura mecánica  
mostrado los beneꢁcios de esta por sobre el tratamien- y surget de refuerzo en la cara lateral del pouch inva-  
1
to médico . Debido a su alta asociación con diversas co- ginando la línea de agrafes, llegando hasta la base de  
morbilidades y al consiguiente deterioro de la calidad este. Localización de la primer asa yeyunal mediante el  
de vida de quienes la padecen, su tratamiento repre- levantamiento del mesocolon; se cuentan 90 cm y se  
senta un verdadero desaꢃo para la comunidad médica secciona; se marca el cabo proximal del asa biliar con  
y los sistemas de salud. El tratamiento quirúrgico de la un clip, luego se lleva el cabo distal (asa alimentaria)  
obesidad mórbida ha ganado popularidad en los úlꢀ- de manera antecólica hacia el pouch. Confección de la  
mos años como respuesta a los escasos resultados que anastomosis gastroentérica en cara posterior del pouch  
se obꢀenen con medidas conservadoras; en la era de la con sutura lineal de 2,5 cm. Cierre de la cara anterior  
laparoscopia el bypass gástrico (BPG) es una de las ciru- con surget de un plano. Refuerzos en los ángulos y en  
gías más pracꢀcadas a nivel mundial. El abordaje lapa- la cara posterior con puntos separados. Prueba hidráu-  
roscópico disminuye la morbilidad de esta cirugía pero lica con azul de meꢀleno para descartar fugas. Luego  
también se ha visto asociado a mayor incidencia de her- se cuentan aproximadamente 1,20 m de la anastomosis  
2
nias internas en el período posoperatorio , incluyendo gastroyeyunal para hacer la anastomosis del pie de la Y  
las hernias de Petersen (aquellas producidas por la her- de Roux (la longitud del asa alimentaria varía depen-  
niación de asas intesꢀnales a través del espacio entre diendo del índice de masa corporal del paciente), se  
asa alimentaria, mesocolon transverso y retroperito- realiza anastomosis latero-lateral con sutura lineal y se  
neo). La hernia de Petersen es una complicación silente cierra el oriꢁcio del ingreso de la engrapadora con un  
en el después del bypass gástrico laparoscópico (BPGL), surget en un plano. Cierre de la brecha del mesenterio  
con una presentación clínica habitualmente insidiosa inferior a entero-entero anastomosis con un surget de  
y subaguda pero que, en caso de no ser diagnosꢀca- sutura irreasorbible. No se cierra el espacio de Petersen.  
da a ꢀempo, puede comprometer la vida del paciente.  
El objeꢀvo de esta invesꢀgación fue reconocer Diagnósꢁco y tratamiento de la hernia de Petersen  
a aquellos pacientes que presentaron como intercu-  
rrencia posoperatoria una hernia de Petersen sintomá-  
Esta complicación suele manifestarse más de  
ca, y describir el algoritmo diagnósꢀco, los estudios un año después de la cirugía y luego de un importan-  
complementarios y el tratamiento operatorio de dicha te descenso de peso. Su presentación es variable. En  
intercurrencia.  
general los pacientes reꢁeren episodios de dolor ab-  
dominal difuso o localizado, principalmente en hemi-  
abdomen izquierdo, constante o intermitente, con o sin  
vómitos. También puede presentarse como un dolor  
crónico recurrente, habitualmente posprandial, que  
Material y métodos  
En este trabajo se presenta una cohorte de pa- conlleva numerosos estudios no siempre concluyentes.  
cientes a los que se les realizó un BPGL por obesidad Como estudios diagnósꢀcos, en nuestra experiencia,  
mórbida en un hospital universitario de Buenos Aires. la tomograꢃa (TC) de abdomen y pelvis con doble con-  
En el período comprendido entre los años 2011 y 2016, traste oral y endovenoso es un pilar fundamental que  
un único equipo quirúrgico conformado por 3 cirujanos brindará la información que nos permiꢀrá hacer el diag-  
operaron a 172 pacientes con parámetros compaꢀbles nósꢀco adecuado. La TC permite evaluar asas intesꢀna-  
con obesidad mórbida en un único centro. Todos fue- les, estructuras extraluminales y cambios anatómicos  
ron operados mediante una misma técnica quirúrgica y secundarios a la cirugía. Es importante contar con un  
fueron controlados en el posoperatorio (POP) por su ci- especialista capaz de interpretar los resultados de este  
rujano de cabecera. Se realizó un análisis retrospecꢀvo estudio. Los hallazgos más sensibles de esta patología  
revisando las historias clínicas de pacientes que cum- en una tomograꢃa se resumen en la tabla 1.  
plían un único criterio de inclusión: BPGL por obesidad  
Cuando se sospecha esta patología, ya sea por  
mórbida. Se idenꢀꢁcaron aquellos reoperados por sos- su manifestación clínica o el hallazgo tomográꢁco o am-  
pecha de complicaciones posoperatoria de su cirugía bos, se debe realizar una exploración quirúrgica de ur-  
bariátrica. De estos se tomaron en cuenta los pacientes gencia por vía laparoscópica, realizando la conversión a  
cuyo hallazgo operatorio fue contenido intesꢀnal pro- cirugía abierta si el equipo médico no cuenta con expe-  
truyendo a través del espacio de Petersen. Se detalla a riencialaparoscópicaosiporestavíanoesposiblecorre-  
conꢀnuación la técnica de BPGL uꢀlizada en nuestra ins- gir el defecto o las consecuencias de este. En la cirugía se  
tución y el algoritmo diagnósꢀco uꢀlizado para mane- debe efectuar: 1) correcta idenꢀꢁcación de las brechas  
jar a aquellos pacientes con sospecha de hernia interna. mesentéricas, por lo que el conocimiento anatómico de  
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los defectos del mesenterio posoperatorio es crucial,  
2
) reducción no traumáꢀca del intesꢀno herniado, eva-  
luando su vitalidad y 3) cierre completo de todos los  
defectos mesentéricos con sutura conꢀnua de material  
no reabsorbible.  
Resultados  
En el período comprendido entre los años  
011 y 2016 se encontraron registros de 172 pacientes a  
2
los que se les realizó un BPGL por obesidad mórbida en  
nuestra insꢀtución. De esta cohorte, 79% fueron muje-  
res(n:137)y21%hombres(n:35). Setomaronencuenta  
los siguientes antecedentes: el 38% de la muestra pre-  
sentaba hipertensión arterial, el 14% dislipidemia y el  
3
7% diabetes. El índice de masa corporal presentó una  
2
media de 45,7 kg/m (mediana: 44; R: 35-69) (Tabla 2).  
Estos pacientes presentaron una media de 2,7 días  
de internación (mediana: 2; R: 1-21). Solo 1 pacien-  
te (0,58%) presentó una complicación intraoperato-  
ria (entero-entero anastomosis realizada en senꢀdo  
inverso y corregida durante cirugía). Seis pacientes  
(3,49%) tuvieron complicaciones durante la interna-  
ción, de los cuales 4 presentaron ꢃstulas en el poso-  
peratorio inmediato (3 requirieron reoperaciones  
y el cuarto no), 1 paciente presentó una neumonía  
que resolvió con tratamiento anꢀbióꢀco y 1 paciente  
tuvo un sangrado digesꢀvo que resolvió sin requerir Discusión  
tratamiento invasivo. El seguimiento en meses tuvo  
una media de 14,2 meses (mediana: 12; R:1-52).  
El tratamiento de la obesidad mórbida se ha  
En el seguimiento se analizó el descenso de peso y visto revolucionado en los úlꢀmos años con el adve-  
eventuales complicaciones. Siete pacientes (4,1%) nimiento de la cirugía bariátrica, habiéndose demos-  
presentaron complicaciones alejadas: 6 presentaron trado los beneꢁcios de esta por sobre el tratamiento  
1
estenosis de la gastroenteroanastomosis y requirieron médico . En este contexto, el BPGL ha sido postulado  
dilataciones endoscópicas pero no nueva cirugía, y un como el tratamiento quirúrgico de elección para estos  
3
-9  
paciente presentó una úlcera gástrica sangrante que pacientes .  
requirió reoperación. El descenso de peso tuvo una  
El reemplazo del abordaje abierto por el la-  
mediana de 45 kg. (mediana: 43; R:10-146). Cuatro paroscópico ha reducido considerablemente la morbi-  
pacientes (2,33%, IC 95% 0,7-4,58) de los 172 presen- mortalidad en este ꢀpo de cirugías. Sin embargo, pa-  
taron como intercurrencia en el posoperatorio alejado rece traer aparejado un aumento en la incidencia de  
0,2,3,8  
. En los  
un cuadro de suboclusión intesꢀnal, a 3 de los cuales hernias internas durante el posoperatorio1  
se les realizó una laparoscopia exploradora en nuestro pacientes de nuestra cohorte se ha uꢀlizado la técnica  
centro de salud, se encontró una HP, la cual fue redu- antecólica, la cual presenta dos potenciales siꢀos don-  
cida sin necesidad de resección intesꢀnal en todos los de puede producirse una hernia interna: el espacio de  
casos, cerrando a conꢀnuación el defecto con sutura Petersen previamente descripto, y la brecha interme-  
conꢀnua de hilo irreabsorbible. En los 3 casos se rea- sentérica creada debajo de la entero-entero anastomo-  
lizó una TC prequirúrgica por la alta sospecha clínica, sis (la cual cerramos de forma ruꢀnaria). Este abordaje  
constatándose signos atribuibles a una hernia interna presenta un siꢀo menos de posible hernia con respecto  
en todos ellos.  
al abordaje retrocólico, que presenta tres. El momento  
El cuarto paciente fue operado por vía abierta de aparición de los síntomas osciló entre los 20 y 57  
en otro centro de salud, encontrándose una hernia de meses posteriores a la cirugía con un ꢀempo medio de  
Petersen; se logró reducir el contenido y cerrar el defec- 34 meses.  
to sin necesidad de enterectomía. El ꢀempo medio en  
Muchas publicaciones abordan el tema de la  
meses desde la cirugía hasta la presentación de la her- incidencia de hernias internas durante el posoperato-  
nia de Petersen fue de 34 (mediana: 29,4; R: 19,9-57). rio de BPGL; sin embargo, pocos estudios abarcan es-  
En la tabla 3 se resumen las caracterísꢀcas de los pa- pecíꢁcamente la problemáꢀca inherente a las hernias  
cientes.  
producidas en el espacio de Petersen. En la tabla 4 se  
7
6
NL Avellaneda y cols.Hernia de Petersen después de bypass gástrico. Rev Argent Cirug 2017;109(2):73-78  
resumen los estudios de los úlꢀmos 10 años con un en- gieren que cerrar los defectos con suturas irreabsorbi-  
8
foque especíꢁco en la incidencia de hernia de Petersen. bles ayuda a disminuir la incidencia de hernias .  
La prevención de hernias internas en el posoperatorio  
Con respecto a lo antedicho sobre el alarga-  
de BPGL es un capítulo que ha generado gran contro- miento del ꢀempo operatorio en caso de decidir cerrar  
versia en la bibliograꢃa en los úlꢀmos años. Algunos los defectos, se han postulado diversos sistemas para  
autores sugieren una relación entre la pérdida excesi- simpliꢁcar el procedimiento1 , pero no contamos con  
va de peso en el corto plazo y el desarrollo de hernias esos materiales en nuestro medio de trabajo.  
1,25  
1
1,12  
internas . En el trabajo presentado por Bauman y  
Debe mencionarse que el cierre de las bre-  
1
3
27  
col. se encontró una asociación entre la longitud del chas no está exento de complicaciones POP , como  
3
,4  
asa alimentaria y el riesgo de padecer una hernia en el hematomas en el peritoneo , obstrucciones a ni-  
espacio de Petersen, sugiriendo que un asa de 50 cm vel de la entero-entero anastomosis2 , y en caso de  
conlleva menor riesgo de padecer esta complicación producirse la hernia puede llevar al estrangulamiento  
6,28  
29  
de asas . Aún más, se ha postulado que el cierre de los  
que asas más largas.  
El abordaje antecólico parece conducir a una espacios mesentéricos puede quedar dehiscente luego  
reducción en la incidencia de hernias internas, entre del gran descenso de peso posoperatorio de los pacien-  
3
0
ellas la de Petersen, con respecto al abordaje retro- tes .  
1
4,11,10,15  
31  
Kristensen y col. ha publicado recientemente  
cólico  
. Asimismo, hay quienes proponen que el  
abordaje retrocólico puede ser pracꢀcado sin un au- el modelo de un estudio prospecꢀvo doble ciego alea-  
mento signiꢁcaꢀvo de la incidencia de hernias inter- torizado evaluando 2 cohortes de pacientes, 1 grupo a  
1
6,17  
.
nas  
los que se les cierra el defecto y 1 grupo al que no. Los  
Probablemente, la mayor discusión gire en resultados no están disponibles todavía, pero su publi-  
torno al propio cierre de los defectos mesentéricos cación puede servir para esclarecer algunos de los dile-  
generados durante el BPGL. Muchos autores han con- mas anteriormente expuestos.  
cluido que el cierre de estos durante la primera cirugía La hernia de Petersen, si no es diagnosꢀcada  
disminuye la incidencia de hernias internas en el poso- a ꢀempo, puede tener consecuencias potencialmente  
1
8,15,3,19,6,7  
. Sin embargo, también hay quienes fatales para el paciente, entre ellas necrosis intesꢀ-  
peratorio  
postulan que dejar los espacios abiertos no ꢀene impli- nal2  
caciones en la incidencia de hernias en el posoperato- me de intesꢀno corto , e incluso óbito . La TC es un  
1,26,32  
26,33  
21  
, sepsis , ꢃstulas entero cutáneas , síndro-  
3
4
2,26  
rio2  
forma signiꢁcaꢀva .  
Incluso hay autores que proponen que el sim- rios y persistencia de clínica compaꢀble, una laparosco-  
0,21,5,22  
, y que el cierre alarga el ꢀempo operatorio de buen método para idenꢀꢁcar estas complicaciones .  
36-38  
5
Ante hallazgos negaꢀvos en los estudios complementa-  
ple hecho de orientar la salida de la Y de Roux hacia la pia exploradora es obligatoria3  
,6,32,33,35  
.
2
3
derecha o ꢁjar el yeyuno con 2 puntos al colon trans-  
2
4
verso disminuye el porcentaje de hernias en el poso-  
peratorio.  
Conclusión  
La HP en el curso posoperatorio de una cirugía  
En cuanto a la decisión de cerrar los defectos  
con sutura conꢀnua o con puntos separados, no parece  
haber diferencias ; sin embargo, hay autores que su- de BPGL es una complicación infrecuente, pero que por  
1
1
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su clínica insidiosa es diꢃcil de diagnosꢀcar y, en caso realizada siempre y cuando el paciente persista con sín-  
de no ser detectada a ꢀempo, puede ser potencialmen- tomas, por el riesgo de complicaciones.  
te mortal.  
Nuestra técnica quirúrgica, en la cual no cerra-  
En nuestra experiencia, la sospecha clínica es mos el espacio de Petersen de ruꢀna, nos ha llevado a  
mandatoria a la hora de pensar en esta complicación, y tener una incidencia de hernias en dicho espacio simi-  
la TC puede ser, en manos experimentadas, una herra- lar a la publicada en otros estudios que contemplan di-  
mienta fundamental para ayudar al cirujano a adelan- versas técnicas para prevenir esta complicación. Es por  
tar la conducta quirúrgica en pacientes con dudas diag- esto que consideramos que aún no se puede llegar a un  
nósꢀcas. Sin embargo, aun ante hallazgos negaꢀvos en consenso para determinar la mejor técnica quirúrgica  
dicho estudio, una laparoscopia diagnósꢀca debe ser para disminuir la incidencia de hernias de Petersen.  
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