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RH Lamy. In memorian: Dr. Luis V. P. Guꢀérrez Maxwell. Rev Argent Cirug 2017;109(2):57-58
Recordaba siempre las épocas de gloria de ese bioterio, nuestro medio y en revistas referentes de la especiali-
con la presencia de Clemente Morel y el talento de Juan dad en el mundo.
José Naveiro, su compañero de residencia. Consideraba
No puedo dejar de mencionar un aspecto re-
la invesꢀgación clínica y experimental como elemento levante de su acꢀvidad asistencial privada. Luis Guꢀé-
clave en el desarrollo formaꢀvo del residente. Pocos rrez dirigió durante muchos años la Fundación de uno
momentos le daban más felicidad en su profesión que de los Bancos más grandes del país. Su función fue la
ver la parꢀcipación de sus discípulos en el fórum de de dar asistencia médica de alta calidad a 5000 fami-
invesꢀgación del Congreso Argenꢀno. Formó con esas lias, aproximadamente 20 000 personas. Con la aseso-
pautas a toda una generación de cirujanos, hoy reparꢀ- ría permanente de su hermano Vicente, contrató los
dos en innumerables regiones, dentro y fuera del país. mejores sanatorios del país. Los profesionales eran de
En 1994 ganó el concurso de Jefe de la División “A” de primera línea y la consigna era, todos debían atender-
Cirugía, cargo que había sido ocupado por ilustres ciru- se de la misma manera y en el mismo lugar, tanto el
janos: Alejandro Pavlovsky, Delfor del Valle, Jorge Sán- presidente del Banco como el úlꢀmo ordenanza. Los
chez Zinny, Roberto Gárriz y Héctor Santángelo.
honorarios médicos eran muy superiores a los de los
De su paso por el imperio británico le quedó la servicios prepagos más importantes del país y, como él
rigurosidad, el estudio sistemáꢀco y el eterno respeto tenía la úlꢀma palabra, la sola mención, por ejemplo,
por la normas, tanto dentro como fuera del quirófano. de que la cirugía había sido muy dificultosa y se había
Aparentemente conservador en sus costumbres, sin prolongado moꢀvaba que decidiera aumentar los ho-
embargo fue muy recepꢀvo a todos los grandes cam- norarios de todo el equipo quirúrgico. Extraordinaria
bios de la cirugía mundial. Abrazó con pasión la cirugía y exitosa experiencia hoy vista con nostalgia por todos
mininvasiva.
los que lo acompañaron durante esos años. Es que Luis
Fue Relator del Congreso Argenꢀno de Cirugía era esencialmente médico y creo, al decirlo, que enten-
con el tema: “Educación Médica Conꢀnuada y Recerꢀ- día la medicina como un arte en función de los otros.
ficación”. Docente Autorizado primero, y luego Profe-
De su personalidad, estoy convencido, extra-
sor Regular Adjunto de la Universidad de Buenos Aires, jimos sus discípulos no poco. Por ejemplo, el uso del
tuvo a la docencia de pregrado y posgrado como una de silencio, el recelo en la adjeꢀvación. Demasiado orna-
o
sus constantes preocupaciones. Presidió el 67 Congre- mento era para él un delito y no sé si le hubiera gustado
so Argenꢀno de Cirugía.
Ocupó todos los cargos posibles en la Comi-
verse en este recuerdo.
Casado con Adela Braun Estrugamou, verda-
sión Direcꢀva de la Asociación Argenꢀna de Cirugía. dera columna vertebral de su familia, tuvo 3 hijos: Luis,
Fue presidente de la insꢀtución en 1998. Perteneció a Javier y Marꢀna, que le dieron 7 nietos. Aunque de una
la generación de cirujanos que promovieron el gran sal- personalidad, como mencioné, no propicia a la exterio-
to estructural de la Asociación. Había ingresado cuando rización afecꢀva, disfrutó plenamente de su familia a
esta tenía un único fin: la acꢀvidad cienꢁfica. Colaboró la que amaba entrañablemente. Fue leal amigo de sus
en lograr el gran presente de hoy: una insꢀtución de amigos.
gran magnitud que abarca todos los aspectos de la vida Dijo Borges hace muchos años: “Somos nuestra memo-
del cirujano.
ria, ese quimérico museo de formas inconstantes, ese
Fue miembro de la Academia Argenꢀna de Ci- montón de espejos rotos”. Es tarea permanente de sus
rugía y de presꢀgiosas enꢀdades internacionales. Fue discípulos y de todos los que lo han querido, reconstruir
autor de numerosos trabajos cienꢁficos publicados en los fragmentos del espejo para que el recuerdo de su
figura permanezca a través de los ꢀempos.
Roberto H. Lamy