Editorial
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Rev Argent Cirug 2018;110(2):71 hꢀp://dx.doi.org/10.25132/raac.v110.n2.edspe.es
Acoso laboral en Servicios Quirúrgicos
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Carlos H. Spector
El acoso laboral es una grave conducta disrup- ciación”. Gestos y expresiones descalificadores de mé-
va. En las insꢀtuciones de salud entraña una gravedad dicos hacia enfermeros obedecen a pautas culturales
ꢀ
significaꢀvamente mayor que en organizaciones de perversas de algunos individuos, aunque por fortuna
otro ꢀpo, porque el fin úlꢀmo de los centros asistencia- se observa una disminución desde que se incrementa
les es atender a personas que en su mayoría padecen progresivamente la proporción de enfermeros universi-
enfermedades. Cualquier comportamiento que vulnere tarios con destacable preparación profesional y califica-
la armonía y la sinergia del conjunto de individuos que ción académica, de modo que los médicos acosadores
se desempeña en esas organizaciones es capaz de re- deben buscar argumentos disꢀntos de las competen-
percuꢀr sobre los pacientes, aun cuando ellos no estén cias consideradas insuficientes aunque en verdad no lo
directamente involucrados, a pesar de lo cual puede sean.
verse compromeꢀda su seguridad. En otras palabras,
Quien estas líneas escribe ha sido tesꢀgo de
el mobbing que se presenta en esta parꢀcular situación verdaderas conꢀendas entre integrantes de equipos
merece ser considerado como una enꢀdad aparte por- quirúrgicos en medio de operaciones, aunque por mi-
que, además de las repercusiones laborales y el estrés lagro observó un solo accidente atribuible en el curso
que provoca en el trabajador, podría poner en riesgo de estos enfrentamientos. Tales escenas deben inter-
a los pacientes. En razón de publicarse el arꢁculo que pretarse como la súbita eclosión inoportuna de des-
moꢀva este editorial en una revista de cirugía, corres- avenencias personales inveteradas, con la absoluta
ponde mencionar que ‒en los servicios de esta especia- abstracción de las personas objeto de tratamientos qui-
lidad‒ se presentan situaciones parꢀculares por las ma- rúrgicos, incapaces de evadir las situaciones de riesgo
yores probabilidades de que ocurran eventos adversos que les son ajenas y a las que se ven someꢀdas.
capaces de afectar a pacientes que fueran parꢁcipes o
Se observa con menos frecuencia el acoso in-
tesꢀgos involuntarios de situaciones de hosꢀgamiento verꢀdo, es decir, de profesionales hacia sus jefes, so-
que vicꢀmizaran a sus médicos tratantes, y estos he- bre la base de cuesꢀonamientos de sus competencias,
chos ocurrieran en el curso de operaciones u otros pro- a parꢀr de uno o varios errores de diagnósꢀco o com-
cedimientos invasivos.
plicaciones por efecto de tratamientos, o simplemente
Es opinión del suscripto, sustentada sobre su por un parꢀcular modo de ser. Apodos peyoraꢀvos de
experiencia hospitalaria, que las conductas disrupꢀvas los que los desꢀnatarios poco tardan en enterarse mi-
no son ahora tan ostensibles o manifiestas como lo eran nan su desempeño profesional y de gesꢀón.
antes, no obstante lo cual un observador sagaz podría
En otro orden de cosas, no deja de ser preocu-
descubrirlas agazapadas detrás de suꢀles acꢀtudes. Son pante ‒cuando ocurre‒ la deplorable aplicación del
los eufemismos, las aplicaciones arbitrarias de medidas espíritu corporaꢀvo de jefes, directores y asociaciones,
reglamentarias y otras expresiones de conflictos entre cuando se absꢀenen de intervenir por conveniencia, en
individuos, en los cuales se juegan compeꢀciones por el ayuda del integrante más vulnerable del equipo de sa-
poder o el presꢀgio, el acceso a cargos jerárquicos, la fi- lud someꢀdo a alguna forma de acoso.
guración privilegiada entre autores de publicaciones, la
Si no fuera suficiente el remedio insꢀtucional
denostación sádica del menos diestro y el someꢀmien- para esta verdadera enfermedad social, las agrupacio-
to del subordinado por el mero disfrute de desmere- nes profesionales podrían consꢀtuir comités integrados
cer al otro por ser circunstancialmente más vulnerable. por probos notables con intachables trayectorias y re-
Estas acꢀtudes siguen vigentes en las resi- conocidas conductas ecuánimes que inspiraran respe-
dencias, tal como lo fueron antes ‒aunque de mayor to, para que entendieran en una especie de recurso de
gravedad‒ durante el pracꢀcantado, entonces supues- alzada ante quien apelar, cuando no se obtuvieran res-
tamente jusꢀficadas como imprescindibles “ritos de ini- puestas adecuadas en las primeras instancias.
1
. Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de
Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).
Emérito de la Academia Argenꢁna de Cirugía.