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E Petracchi y col. Quiste de conducto císꢁco. Rev Argent Cirug 2019;111(2):107-110
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FIGURA 1
■ FIGURA 2
Ligadura del cuello del quiste. Quiste císꢀco (flecha). Vía biliar princi-
pal (cabeza de flecha).
frecuentes: se han informado solamente 21 casos en
la literatura hasta el momento, según nuestro conoci-
CRMN que muestra dilatación quísꢀca del conducto císꢀco con litos
en su interior (cabeza de flecha). Indemnidad de la convergencia bi-
liopancreáꢀca (flecha).
miento.
Las únicas publicaciones que existen acerca de
esta patología son informes de casos.
Este ꢀpo de quistes suelen ser diagnosꢀcados
en el intraoperatorio y algunas veces confundidos con
quistes ꢀpo II de la clasificación de Todani debido a su
la vía biliar principal con nudo extracorpóreo de PDS
ꢀ
po endoloop (Fig. 2) y resecamos el quiste. Enviamos
el margen distal a anatomía patológica para su congela-
ción informándolo como epitelio biliar sin displasia. El
quiste se extrae en bolsa por el puerto de 10 mm.
Evolución posoperatoria saꢀsfactoria. Externación a las
5,6
apariencia similar .
Eltratamientodeestaslesionesconsisteenlare-
secciónquirúrgicaporelposibledesarrollodemalignidad.
La razón del posible desarrollo de cáncer so-
bre estas lesiones parecería deberse a reflujo de líquido
pancreáꢀco debido a anormalidad en la desembocadu-
ra en la unión biliopancreáꢀca.
2
4 horas con tolerancia a dieta y deambulación.
La anatomía patológica diferida informa “infla-
mación crónica, fibrosis subserosa y metaplasia enteral
y pseudopilórica focal. También se observan múlꢀples
formaciones liꢀásicas”.
En el seguimiento de 2 años, la paciente conꢀ-
núa asintomáꢀca.
La anormalidad en la desembocadura bilio-
pancreáꢀca como eꢀología de los quistes ꢀpo VI y su
posible desarrollo de malignidad son cuesꢀones aún
por esclarecer. Cabe destacar que, de todos los casos
de quistes del conducto císꢀco que han sido publica-
Los quistes de colédoco fueron clasificados
originalmente por Alonso-Lej en el año 1959 en 3 ꢀpos dos, solo uno presentaba anormalidad en la unión bi-
de acuerdo con su localización y morfología. Todani y liopancreáꢀca.
col. ampliaron la clasificación en 1977 a 5 ꢀpos. Esta
Existen, según nuestro conocimiento, sola-
úlꢀma es la más difundida actualmente; sin embargo, mente 21 casos publicados en la literatura de habla
Serradel y col., en 1991, sugirieron una nueva variedad inglesa, y solo 3 fueron abordados por vía laparoscó-
de quistes no incluidos en ella, que son los quistes ais- pica. Nuestro caso muestra que la resolución por vía
lados del conducto císꢀco y los llamaron ꢀpo VI2. Más laparoscópica es facꢀble; esto resulta más fácil en los
recientemente, Rohit y col. ampliaron la clasificación quistes ꢀpo VIa y, entre estos, en aquellos en los que el
en ꢀpo VIa a aquellos en los que la dilatación es solo cuello del conducto císꢀco en su unión con el colédoco
del conducto císꢀco y ꢀpo VIb a aquellos en los que se es fino y pueden colocarse clips o ligarse. En estas situa-
encuentran dilatados el conducto císꢀco y el colédo- ciones, la cirugía es similar a la que se realiza para los
3
co . La ampliación de la clasificación de Todani sería un quistes ꢀpo II de la clasificación de Todani. El abordaje
2
,4
tema para evaluar tal como lo sugieren estos autores . por cirugía abierta adoptado en la mayoría de los casos
Los quistes de colédoco son infrecuentes (1 publicados parecería deberse a error diagnósꢀco y a la
caso cada 100 000-150 000) y, entre estos, los quistes falta de entrenamiento para realizar una derivación bi-
aislados de conducto císꢀco (ꢀpo VI) son aún menos liodigesꢀva por laparoscopia.