PL Paglialunga y col. Osteocondroma escapular. Rev Argent Cirug 2019;111(4):289-294
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implantación con margen de seguridad. Se realiza cie-
■ FIGURA 5
rre del abordaje por planos dejando drenaje ofrecido a
o
espacio subescapular (se reꢀra al 2 día posquirúrgico).
El estudio anatomopatológico informa osteocondroma.
El osteocondroma escapular es un tumor be-
nigno infrecuente: representa menos del 5% de todas
las localizaciones. Mayoritariamente son únicos y solo
el 3,8% de los casos se producen en el contexto de un
cuadro de osteocondromatosis múlꢀple asociado a
una enfermedad autosómica dominante. Típicamente
aparecen entre la segunda y tercera década de la vida
A
5
con predominio por el sexo masculino . En nuestra pre-
sentación, si bien existe una concordancia con el grupo
etario mayormente afectado, no se puede observar la
predilección habitual del género.
Resulta interesante considerar la localización
topográfica escapular ya que suele guardar relación
directa con su forma de presentación. Habitualmente
se asientan en la cara costal y pueden causar limita-
ción del rango de movimiento del hueso, chasquido
durante su ascensión o aleteo escapular dependiendo
del tamaño tumoral. La localización en su cara dorsal
puede determinar asimetría en la caja torácica y tumo-
ración exoꢂꢀca palpable. En 1986, Craig describió por
primera vez una lesión de localización acromial la cual
produce atrapamiento, en grado variable, de tendones
del manguito rotador. La ubicación epifisaria es una for-
ma inusual de presentación. El dolor es un síntoma de
aparición habitual, de variada intensidad, atribuible a la
bursiꢀs perilesional por irritación.
B
Radiograꢂa de tórax y TAC axial de tórax posoperatoria donde se evi-
dencia resección de osteocondroma (flecha blanca)
■
FIGURA 6
Ciertas complicaciones se han relacionado con
este ꢀpo de lesiones. La producción de fracturas tanto
de lesión como de estructuras óseas vecinas pueden
producir dolor y suelen vincularse con lesiones pedicu-
ladas. Aunque la compresión vascular y/o nerviosa es
frecuente en otras localizaciones, a nivel escapular no
ha sido descripta. Sin embargo, la afectación de la bursa
perilesional es de observación más frecuente con focos
de mineralización condroide que pueden simular ma-
lignización o un compromiso por infección, inflamación
o hemorragia.
A
B
La malignización es la evolución más temida
pero poco frecuente en esta ubicación.
Si bien el segundo caso se manifiesta exclusiva-
mente por dolor torácico, obligando a una exhausꢀva
evaluación clínica para llegar al diagnósꢀco, la presen-
tación del primer paciente es compaꢀble con una com-
plicación hemorrágica de la bursa, luego de traumaꢀs-
mo cerrado.
Con respecto al estudio radiológico, como en
otras localizaciones, el osteocondroma de escápula se
ve como una excrecencia ósea. La principal dificultad
en este caso radica en la localización del tumor ya que,
como habitualmente se sitúa en la fosa subescapular,
es fácil que pase inadverꢀdo en una proyección radio-
gráfica anteroposterior. Se aconseja, por ello, ante la
sospecha de un tumor, realizar siempre una radiograꢂa
alar de escápula, en la que será más fácil detectar los
RM corte axial y coronal donde se evidencia colección submuscular
(hematoma)
tumores localizados en el cuerpo. La TAC y la RM per-
miten obtener una imagen tridimensional de la lesión
y determinar el grosor del carꢁlago que recubre la su-
perficie del tumor. La RM muestra además la bursa que
en algunas ocasiones rodea el tumor y que al irritarse
produce dolor, así como las lesiones por compresión
producidas en los tejidos circundantes.
En el primer caso, la RM permiꢀó detectar la
colección hemáꢀca a nivel de la sisarcosis escapuloto-
rácica. En el segundo paciente fue de uꢀlidad para acla-
rar el diagnósꢀco.