H Esteva. La técnica de Mabit para la hidaꢂdosis. Una revisión centenaria. Rev Argent Cirug 2019;111(4):268-273
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de casos coincidentes presentados por ambos auto- lumen una cavidad abierta, tapizada por la membrana
res en sus respecꢀvos trabajos. Los datos filiatorios y advenꢀcia”. En el caso 5: “la parte resecada representa
los antecedentes relatados para cada paciente no de- un poco más del tercio de la superficie total del quiste;
jan dudas acerca de que son las mismas personas. El el resto es abandonado en la cavidad peritoneal” (las
relato de Mabit es, en cada caso, más breve y menos citas están en francés en el original).
detallado. Eso sería comprensible teniendo en cuenta
En este úlꢀmo ‒que presentó una complicación
la diferencia entre una comunicación académica y una posoperatoria atribuida por ambos autores a la absor-
tesis. Pero de lo que se trata es, como se verá, de se- ción de “sublimado” (bicloruro de mercurio) empleado
ñalar cambios significaꢀvos en la descripción de la téc- como anꢀsépꢀco de toxicidad considerable para lavar
nica quirúrgica empleada y en la importancia asignada la cavidad quísꢀca residual‒, Esteva Berga comenta que
a algunos episodios de la evolución los enfermos. En “se introduce un trocar de Potain para hacer la aspira-
ambas publicaciones se habla siempre de quistes con ción del líquido; pero la pared muy friable se desgarra y
líquido claro, no complicados.
el líquido se derrama en el peritoneo en gran canꢀdad”.
La tesis de Esteva Berga, cuyo padrino fue Luis Mabit omite el accidente en su comunicación y relata la
Güemes, precede en ocho años a la publicación de Ma- complicación ulterior más superficialmente.
bit, quien fue su jefe y a quien ofrece una respetuosa
dedicatoria. Consiste en la discusión de los 3 casos de
“
sutura completa sin drenaje, ideada por un disꢀnguido Discusión
Cirujano, Profesor de nuestra Escuela de Medicina” (se
refiere a Alejandro Posadas), que había visto tratar por
Cabe remarcar de entrada que Alejandro Po-
esa técnica a Mabit durante su internado en el Hospi- sadas había publicado el modo de encarar la cirugía de
tal Francés. A ellos suma otros 23, “genꢀlmente faci- los quistes hidaꢁdicos no supurados en nuestro país en
litados” por Posadas a este reciente graduado, lo que 1895, pero que también lo hizo en Francia cuatro años
habla de la singular generosidad de un profesor que después, tal como se ha citado. Lo aplicó a quistes de
solo le llevaba cuatro años de edad. Todos eran quistes disꢀntas localizaciones. Nunca pretendió ser un inven-
hepáꢀcos.
tor, pero sí el recopilador críꢀco de diferentes técnicas
Mabit publica en Francia, en 1905, el informe hasta definir la que llevó a cabo por primera vez en la
acerca de 18 quistes hidaꢁdicos operados con la que historia de la Cirugía argenꢀna. Por otra parte, al com-
describe como su técnica. Entre ellos, 11 son hepáꢀcos, parar su obra con la de sus contemporáneos de otras
3
del epiplón, 2 del bazo y 2 mesentéricos. De los hepá- laꢀtudes, surge de inmediato que tuvo la claridad cien-
cos, 3 coinciden con los relatados por su pracꢀcante y ꢁfica de publicar solamente casos operados por sí mis-
ꢀ
son los discuꢀdos aquí.
mo y de hacerlo con orden y senꢀdo críꢀco poco comu-
Antes cabe señalar que la técnica de Posa- nes en su ꢀempo y, con más razón, en nuestro alejado
das (explicada siempre del mismo modo por este4
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y
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medio . Queda de manifiesto la singular importancia de
por Esteva Berga) consiste en la liberación de la por- haber sido el primero en el país en abandonar las insu-
ción emergente o superficial del quiste; la incisión de ficientes punciones de los quistes y pracꢀcar la cirugía
la membrana cuꢀcular; la extracción de la germinaꢀva reglada de la hidaꢀdosis en todas las localizaciones, in-
completa con su contenido intacto cuando fuera posi- cluyendo el hasta entonces pulmón “con pleura libre”.
ble o su incisión y aspiración y secado del líquido hidá-
co, para luego recortar el sobrante de la cuꢀcular y atribuirse la originalidad de su procedimiento “sin su-
suturar los bordes de la cavidad residual sin dejar dre- tura” del remanente de la bolsa quísꢀca, no solo califi-
Sebasꢀán Mabit, que no duda en cambio en
ꢀ
najes ni en ella ni en el abdomen.
ca a Posadas como mero “divulgador” de la técnica de
Mabit, a su vez, describe que la originalidad de Bond sino pracꢀca ‒sin decirlo‒ el método de Posadas
la suya implica no realizar sutura alguna de los bordes en por lo menos tres oportunidades, según el relato
cavitarios. Tampoco dejar drenajes.
precedente de su discípulo Esteva Berga.
Sin embargo, allí es justamente donde se en-
Por otra parte, tampoco parece haber leído en
cuentran las diferencias en lo aportado por uno y otro detalle el trabajo de Bond porque ese autor, al relatar
autor. En las observaciones 1, 2 y 3 de la tesis de Esteva lo que había hecho frente a un único enfermo con múl-
Berga, que coinciden con las 1, 3 y 5 de Mabit, el prime- ꢀples quistes, indica que por necesidad había dejado
ro explica que ‒como lo hacía Posadas‒ “se suturan los uno en la cavidad tratado sin sutura, tal como Mabit
labios de la bolsa con puntos separados (la edición dice pretende haber descripto con originalidad en el que lla-
“
reparados”, seguramente por error) de catgut grueso” ma “mi procedimiento” o “mi operación”. No obstante,
en los dos casos iniciales, y con “sutura conꢀnua con el autor inglés aconsejaba prevenꢀvamente cerrar la
catgut grueso” en el otro. Mabit, en cambio, años des- boca del quiste tratado, con el argumento de evitar la
pués, dice que en el caso 1 “queda en el costado del eventual introducción de un asa intesꢀnal en la cavidad
hígado una cavidad tapizada por la membrana y am- abierta.
pliamente abierta”. En el caso numerado como 3: “que-
da en la cara inferior del hígado muy disminuida de vo- conocían y habían citado precisamente el arꢁculo de
En cambio, tanto Posadas como Esteva Berga